02/09/2026
Querida comunidad de Alma:
Ahora sí.
Después de la despedida, de la fiesta, de recoger las últimas cosas y entregar las llaves del que ha sido nuestro espacio durante más de doce años, ha llegado el momento de escribir estas palabras.
Porque Alma nunca fue solamente un local.
Fue un lugar de encuentros, búsquedas, preguntas y respuestas. De lágrimas y risas, aprendizajes, despedidas y comienzos. Un lugar donde muchas personas llegasteis en momentos importantes de vuestra vida y donde, de alguna manera, algo pudo moverse, transformarse o encontrar su lugar.
Y qué bonito fue poder despedirlo juntos.
Gracias de corazón a quienes estuvisteis aquella noche, y también a quienes quisisteis estar y no pudisteis. Gracias por los abrazos, la música, las palabras, los recuerdos y todo el cariño.
Y gracias a todas las personas que habéis formado parte de Alma durante estos años: pacientes, alumnos y alumnas, profesores, colaboradores, amigos y amigas. Gracias por confiar, compartir partes de vuestra vida y hacer de Alma algo mucho más grande de lo que imaginé.
Alma cierra sus puertas como espacio físico. Y esta vez sí, toca cerrar: agradecer, despedir y soltar.
Porque cerrar una etapa no significa borrar lo vivido. Hay experiencias que terminan, pero dejan una huella que permanece.
La etapa termina. La huella permanece.
Quizá por eso las alas de aquella noche decían:
Confía, crece, vuela…
Eso deseo para Alma, para quienes habéis formado parte de ella y también para mí: confiar en los finales, crecer con lo vivido y atreverse a volar hacia lo que viene.
Yo continúo. De otra manera y en otro formato, pero llevando conmigo todo lo que estos años me han regalado.
Seguiré acompañando procesos desde la Psicología Humanista y la Psicoterapia Corporal. Próximamente estas redes cambiarán de nombre para acompañar esta nueva etapa profesional, más personal y vinculada a mi manera de entender y ejercer la psicoterapia.
No para borrar Alma, sino para darle el lugar que merece: el de una etapa profundamente significativa.
Esta no es una despedida de las personas, ni de mi vocación, ni del camino.
Es el cierre consciente, agradecido y amoroso de una etapa.
Gracias, Alma.
Y gracias a cada una de las personas que le disteis vida.
Ha sido un privilegio.
Con todo mi cariño y gratitud,
M. Auxiliadora Ruiz Ruiz