11/06/2026
Hay frases que escucho una y otra vez en consulta. “No sé qué me pasa”. “Soy demasiado sensible”. “No debería afectarme tanto”. Y siempre me llama la atención que detrás de ellas suele haber mucho más que una emoción difícil.
Muchas veces hay años de invalidación, de intentar ser fuerte, de aprender a minimizar lo que sentimos o de convencernos de que determinadas cosas ya deberían estar superadas. Poco a poco dejamos de preguntarnos qué necesitamos y empezamos a cuestionarnos a nosotrxs mismxs.
Una de las cosas más bonitas que veo en terapia es precisamente ese cambio. Ver cómo las personas pasan de criticarse constantemente a mirarse con más comprensión. De pensar que hay algo mal en ellas a empezar a preguntarse por su historia, por lo que han vivido y por cómo han aprendido a relacionarse consigo mismas.
Porque muchas veces la pregunta no es qué te pasa.
La pregunta es qué has tenido que vivir para sentirte así.