09/06/2026
Muchas veces me preguntáis qué opino sobre el aceite de coco.
Mi respuesta suele ser bastante clara: teniendo un buen aceite de oliva virgen extra, pocas grasas me parecen más interesantes a nivel diario.
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) 🫒 no es solo una grasa culinaria: es un auténtico alimento funcional y una de las bases más valiosas de la dieta mediterránea.
Su interés no está solo en su contenido en ácidos grasos monoinsaturados, sino también en sus compuestos fenólicos bioactivos, que contribuyen a muchos de sus efectos beneficiosos a nivel cardiovascular, metabólico, intestinal y cognitivo.
Hoy sabemos que la salud no depende solo de calorías o macronutrientes. La microbiota intestinal y el estado del entorno intestinal tienen un papel clave en problemas como la obesidad, las alteraciones metabólicas e incluso en ciertos procesos relacionados con la salud cerebral, a través del conocido eje intestino-cerebro.
En este contexto, el AOVE resulta especialmente interesante. Distintos trabajos han mostrado que puede:
📌 Favorecer una mejor diversidad bacteriana
📌 Reducir el crecimiento de ciertas bacterias no deseables, gracias a algunos de sus compuestos fenólicos
📌 Actuar como apoyo prebiótico, favoreciendo metabolitos beneficiosos como los ácidos grasos de cadena corta
📌 Contribuir a una mejor función inmunitaria y de las mucosas
📌 Ayudar a modular la inflamación y el estrés oxidativo
📌 Mejorar el perfil lipídico y la tensión arterial
📌 Favorecer una mejor sensibilidad a la insulina y control glucémico
📌 Apoyar la salud neuronal y cognitiva, gracias a su acción antioxidante y antiinflamatoria
Por todo ello, el AOVE no es simplemente “una grasa saludable”. Es un alimento con capacidad de influir positivamente en el eje intestino-cerebro-corazón, y probablemente una de las herramientas nutricionales más potentes y sencillas que tenemos para cuidar la salud a largo plazo.
🔬Fuente: PMID: 33576418