05/09/2026
—¿Por qué te gusta ir al fisioterapeuta?
Hemos convertido el silencio en algo sospechoso.
Dormimos con la tele encendida para silenciar los monstruos que aparecen en la oscuridad. Perdemos la «noche» por estar al «día» en Instagram. Deslizamos reels en el baño, vemos Netflix mientras comemos y escuchamos podcasts cuando salimos a caminar.
Nos hemos acostumbrado de tal manera a la velocidad que, cuando nos acercamos al accidente, hacemos lo único que sabemos hacer: acelerar.
El otro día escuché que muchos problemas de salud no empiezan en el cuerpo. Empiezan en la agenda. No es falta de disciplina. Es falta de espacio.
¿Serán nuestras nece(si)dades?
Qué triste es tener el deseo de vivir y haber perdido la habilidad. Qué importante es parar. Hablar y escuchar. Tocar pieles y no pantallas. Moverse y no deslizar reels. Crear historias y no stories. Atreverse a responder preguntas incómodas.
—¿Que por qué me gusta ir al fisioterapeuta?
—Porque es el ratito que tengo para mí —me contestó la paciente—. Es como el café al levantarme. Mi momento. Sentarme y sentirme por primera vez en el día. Hablar y escuchar.
Quizás la fisioterapia también sea trabajar en lo que realmente importa: un sistema nervioso en calma y un sistema musculoesquelético en acción.
Dedicarse tiempo es la mejor manera de dilatarlo.