08/04/2025
Todo tiene un orden. Aunque yo no lo vea. Hay periodos en los que me resulta terriblemente difícil ver que hay un orden, que algo que se escapa a nuestra comprensión gobierna todo lo que ocurre.
Es tan incomprensible a veces, que incluso me enfado por no poder entenderlo. A veces me enfado tanto que me apetece mandarlo todo a la mi**da, instagram, caballos y coaching incluido. Te ha pasado alguna vez, querer mandarlo todo a la mi**da?
He estado tan enfadado estos días que no he querido ni escribir… Aunque se que quedarme enfurruñado y apartado en una esquina no me sirve de nada.
En mi última publicación hablaba de África y el propósito de nuestra relación; de cómo hay una armonía en la canción, aunque no pueda ver la partitura completa. Puedo percibir esa armonía aunque no pueda entender cuando África está y cuando no.
Y de repente, África no estará mas. Y no lo entiendo. No entiendo nada. No entiendo el sentido de nada de esto, ni entiendo qué significa que África ya no esté, con todo el significado que tenía para mi. Era tan profundo ese significado, que cuando veia a África podía ver la certeza de que hay un orden, aunque no pudiera verlo. Siempre me pasaba. Ah, no importaba lo que fuera mal, ella siempre mostraba que existía un orden.
Ahora África ya no estará mas para darme esa certeza. Pero aunque ella no vuelva a recordármelo, yo ya se que si, que hay un orden, y también se que supera nuestra comprensión. Me lo mostró tantas veces que ahora puedo elegir no verlo, pero es solo eso, es solo mi elección. Ahora elijo no ver ningún orden, ni armonía, ni propósito. Elijo enfurruñarme y dar patadas al suelo. Hoy elijo mandar todo a la mi**da.
Mañana, gracias a África, podré elegir otra cosa.
Hasta pronto, África. Gracias por todo.