06/09/2026
Cuando la hora de comer deja de ser un momento compartido y se convierte en una fuente diaria de tensión, rechazo o preocupación, insistir más no es la solución.
A partir del año de vida, la neofobia evolutiva es una etapa madurativa esperable: una respuesta ancestral de protección ante alimentos desconocidos, frecuente a partir del año de vida. Los peques descubren su autonomía y necesitan sentir control sobre lo que ingieren. Sin embargo, no todo rechazo es simplemente una fase.
Detrás de una selectividad marcada pueden existir:
▫️ Hipersensibilidad o desajustes en el procesamiento sensorial (texturas, olores, temperaturas).
▫️ Dificultades orales o motoras en la masticación y deglución.
▫️ Experiencias aversivas previas (como reflujo no tratado o atragantamientos).
▫️ Cuadros restrictivos mayores, como el ARFID (TERIA).
Desde la psiconutrición infantil no buscamos que el peque «coma de todo a la fuerza», sino devolver la calma a la mesa:
✔️ Protegemos su autorregulación: respetando sus señales de hambre y saciedad sin premios ni castigos.
✔️ Aplicamos la división de responsabilidades: tú decides qué alimentos ofrecer y cuándo; tu peque decide qué y cuánto comer.
✔️ Garantizamos su seguridad nutricional: cubriendo requerimientos sin convertir la comida en un conflicto.
✔️ Trabajamos de forma interdisciplinar: derivando y coordinando a tiempo con terapia ocupacional, logopedia o psicología si se precisa.
Comer no debería ser una batalla diaria ni para ti ni para tu peque.
Si sientes que el rechazo alimentario os sobrepasa o te preocupa su nutrición, puedo evaluar vuestro caso de forma personalizada en consulta. Tienes el enlace directo para reservar en el enlace de mi perfil.