06/09/2026
Hoy la comunidad veterinaria está triste.
El viernes nos dejó José Alberto Montoya-Alonso, catedrático de Medicina y Cirugía Animal de la ULPGC y uno de los grandes referentes nacionales e internacionales en cardiología veterinaria y dirofilariosis.
Pero para muchísimos de nosotros fue, antes que todo eso, nuestro profesor.
Lo recordaremos siempre como uno de esos profesores que consiguen algo que no aparece en ningún programa docente: hacer que te enamores de una profesión.
Sus clases de patologías cardiorrespiratorias eran memorables. Alberto explicaba con una pasión difícil de olvidar. Subía y bajaba, corría por las escaleras del aula mientras nos explicaba una patología, conseguía que aquello que parecía complicado tuviera sentido y transmitía la veterinaria con un entusiasmo absolutamente contagioso. Y, de vez en cuando, aparecía con piruletas, porque también tenía esos pequeños detalles que terminan formando parte de nuestros recuerdos de aquellos años.
Después llegó todo lo demás: una trayectoria inmensa como docente e investigador, generaciones y generaciones de veterinarios formados por él y un reconocimiento internacional que convirtió su nombre en un referente, especialmente en el estudio de la dirofilariosis y la cardiología veterinaria.
Seguía en activo, enseñando, investigando y aportando a nuestra profesión. Se ha ido demasiado pronto.
Estos días somos muchísimos los veterinarios que lamentamos su pérdida. Y probablemente ese sea uno de los mayores reconocimientos que puede recibir un profesor: descubrir cuántas personas llevan todavía una parte de lo que les enseñó.
Gracias, Alberto, por la ciencia, por la docencia y, sobre todo, por esa forma maravillosa de transmitirnos la veterinaria. Gracias por hacer que nos enamorásemos de esta profesión. ❤️
Descansa en paz Doctor.