08/03/2021
Ese 8 de marzo, día internacional de la mujer, os voy a contar una breve historia sobre el machismo en el mundo del tatuaje. Trabajaba en Río de Janeiro, en una importante tienda de tatuajes, y un hombre entró buscando un diseño exclusivo. Le pregunté si tenía preferencia por alguno de los tatuadores del estudio (eramos seis), él respondió que no. Dijo que yo estaba disponible para atender, y él comenzó a explicar su idea. Quería incluir varios elementos en el tatuaje, era muy exigente, pesado diría yo, y juntos, por más de una hora, hemos estado trabajando en su proyecto. Cuando el dibujo estaba listo (me gustaría recalcar que los dibujos no eran cobrados en aquella tienda), él habló secamente:
- Ahora llama a un tatuador.
Le respondí que era tatuadora, que al principio le había preguntado si tenía preferencia por algún tatuador en particular, y pensaba que en ese momento debería haberse pronunciado. Él dijo que para hacer el dibujo, yo servía , pero para tatuarlo, él quería un hombre.
La situación era delicada, yo no podía hacer mucho, tampoco me apetecía tatuar a un tipo con tal mentalidad, entonces, me levanté y dije dócilmente:
- Sí señor, vuelvo en un minuto.
Fui a la sala de aprendices, elegí el peor de todos, tatuaba mal, dibujaba mal, era maleducado e incapaz de comunicarse con los clientes (hasta hoy no sé qué estaba haciendo allí). Le mostré el dibujo y le pregunté si estaba disponible, si quería hacerse ese tatuaje. Saltó de la silla animado:
- En serio?
Regresamos a la recepción, presenté el cliente al ¨tatuador¨, y volví a mis asuntos. Otro tatuador que vio la escena, me preguntó intrigado, porque había hecho aquello, respondí:
- Se merecen el uno al otro.
¡En resumen, el machismo es malo hasta para el mismo machista!
¡Feliz día de la mujer!