14/06/2024
Permiso permiso, vengo a presentar el corazón de mi trabajo, la Biodinámica.
Mas cuando ya está todo dicho, inventado, diseñado, programado y probado, ¿desde dónde vengo yo a invitarte al silencio y la quietud como fuente de tu propia novedad y maestría?
Cuando apenas sabemos lo que queremos, lo que necesitamos, cuando creemos estar buscándolo mientras nos deslizamos por esta pantalla, inconscientes de la necesidad de huir de lo que duele, anhelantes de encontrar ese llamado de la vida que me recuerde para qué estoy aquí, quién soy y cómo se hace para vivir una vida humana, ojalá dignamente, ojalá satisfactoriamente.
Esta es mi historia, ¿cuál es la tuya?
El corazón de este trabajo es presente continuo, es estar dispuesto a revelar algo que emerge y estar dispuesto a dejar que se desvanezca en el pasado porque ya está apareciendo algo nuevo y diferente, siempre cambiante. Todo siempre es nuevo.
El corazón de la biodinámica siempre está en el cuerpo, que es objetivo, neutro, noble y amable.
El corazón del corazón es Inteligencia y Presencia, una gran capacidad de contener la experiencia que aparece sin esfuerzo creativo, ni fricción o resistencia a aquello que emerge de una fuente que, intuitivamente, se reconoce como no propia, pero que nutre y satisface cuando nos trae sentido y significado.
En los encuentros de biodinámica creamos las condiciones para que las energías sutiles, que irradian en nuestros centros energéticos, se armonicen con el orden subyacente que nos contiene a todos y podamos relacionarnos con ellas y con lo que queda en nosotros cuando abrimos estos espacios y asistimos al misterio de la vida pulsando en perfección.
Pero todas estas palabras no dicen nada a quien no se ha sentido tocado, sostenido, escuchado, amado. ¿Desde dónde vengo a invitarte al silencio y la quietud? Desde mis ganas de tocar, sostener, escuchar y amar. Eso es grande y le da sentido a mi vida.
Sí, espero que muchos seres sientan que están aquí para amar.