11/09/2026
Ser madre puede volverte invisible.
A veces, en la maternidad, ponemos tanta energía en conocer a nuestros hijos —qué sienten, qué necesitan, qué les preocupa— que dejamos de mostrarles quiénes somos nosotras.
Nos convertimos en la madre que pregunta, recuerda, cuida, pone límites y resuelve.
Y detrás de todo eso, la mujer que somos puede ir quedándose invisible.
Incluso para nosotras mismas.
La adolescencia cambia la relación.
Tu hijo empieza a necesitarte de otra manera y eso puede sentirse como distancia.
Pero también puede abrir una nueva forma de estar cerca: no solo a través de lo que haces por él, sino de lo que eres y de aquello que te hace sentir viva.
Compartir tus intereses, tus inquietudes y tus pasiones no te aleja de tu papel de madre.
Le permite conocerte más allá de ese papel.
Porque el vínculo no se cuida solo entrando en el mundo de tu hijo.
También evoluciona cuando le permites entrar en el tuyo.
¿Qué parte de ti te gustaría que tu hijo conociera más allá de la madre?