15/10/2026
Con la llegada del otoño, no solo cambian las temperaturas: también disminuyen las horas de luz.
La vitamina D tiene una particularidad: nuestro organismo puede producirla a través de la piel gracias a la exposición solar. Por eso, cuando pasamos menos tiempo al aire libre, conviene prestar atención a cómo cubrimos nuestras necesidades.
Además de contribuir al mantenimiento de huesos y músculos, la vitamina D participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Eso sí, menos sol no significa automáticamente tener un déficit ni necesitar suplementación. Las necesidades dependen de cada persona y, cuando existe riesgo de niveles insuficientes, lo adecuado es valorarlo con un profesional.
Y tú, ¿sueles prestar atención a la vitamina D cuando llega el otoño?