09/06/2026
Cada vez más pacientes recurren a herramientas de inteligencia artificial de uso general, como ChatGPT, Gemini u otros asistentes similares, para intentar entender mejor su diagnóstico, aclarar términos médicos o resolver dudas sobre su tratamiento.
Estas plataformas pueden ser útiles para traducir información compleja a un lenguaje más sencillo, ayudar a ordenar preguntas antes de una consulta o a localizar información general. Pero es importante recordar que no sustituyen la valoración médica.
En oncología, cada caso tiene matices propios: antecedentes, pruebas de imagen, evolución clínica, tratamientos previos o factores personales que una herramienta general no siempre puede interpretar correctamente. Además, este tipo de sistemas pueden cometer errores, simplificar en exceso o dar respuestas que parezcan convincentes sin ajustarse a la realidad del paciente.
Por eso, la información que se consulte en estas herramientas debe entenderse como un apoyo orientativo, nunca como una decisión clínica. Contrastar siempre esa información con el equipo médico es fundamental para tomar decisiones seguras y bien fundamentadas.
La tecnología puede ayudarnos a comprender mejor. Pero, la decisión, siempre debe construirse con profesionales