28/10/2026
En este momento, muchas familias siguen esperando noticias de los suyos o intentan asimilar lo ocurrido. Mientras tanto, quienes estamos al otro lado de la pantalla deberíamos pensárnoslo dos veces antes de compartir determinadas imágenes y vídeos.
En ellos aparecen personas heridas, asustadas y desorientadas, viviendo algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Y puede haber familiares que reconozcan a alguien a quien quieren en las redes sociales antes de recibir siquiera información oficial sobre su estado.
No necesitamos ver el sufrimiento ajeno para comprender la magnitud de una tragedia. Y mucho menos tenemos derecho a convertir los momentos más dolorosos de la vida de alguien en contenido que circula de un teléfono a otro.
Podemos informarnos, compartir noticias contrastadas y difundir recursos de ayuda. Pero, antes de pulsar «reenviar», pensemos cómo nos sentiríamos si quien apareciese fuera nuestra madre, nuestra pareja o uno de nuestros hijos.
Cuando las noticias dejen de ocupar las portadas y las redes sociales hablen de otra cosa, muchas de estas personas seguirán conviviendo con las consecuencias de lo ocurrido. Ojalá sepamos entonces acompañarlas con respeto, sensibilidad y constancia.
Todo mi cariño y solidaridad para las víctimas, sus familias y todas las personas afectadas por esta tragedia. 💜