19/10/2026
Námaste es una palabra en sánscrito que significa literalmente “me inclino ante ti” o “te reverencio” entre otros significados más que existen.
En yoga, se usa al inicio y al final de la clase para reconocer la luz o la esencia divina que habita en cada persona. El gesto que la acompaña, juntar las palmas (anjali mudra) frente al corazón, al pecho o sobre la cabeza dependiendo a quien estas saludano, con una ligera inclinación de cabeza, es en sí mismo una expresión de respeto, gratitud y conexión entre quien enseña y quien practica.
Es una palabra que utilizamos para abrir y cerrar todas las clase de yoga, para expresar gratitud, como saludo entre practicantes.
En sánscrito, la lengua clásica de la India y vehículo de toda la filosofía yóguica se compone de dos sílabas: “namas”, que significa “reverencia” o “inclinarse”, y “te”, que significa “ti”. Su traducción más directa es, por lo tanto, “me inclino ante ti” o “te reverencio”.
Námaste tiene al menos tres capas de significado que se superponen sin anularse. Las tres son válidas y las tres están presentes cada vez que lo pronunciamos al final de la práctica.
Como saludo y cortesía, equivale a “te saludo” o “te reverencio”. Es el uso cotidiano en India, Nepal y el sur de Asia, donde funciona como “hola” y “adiós” con una carga de respeto genuino.
En su dimensión espiritual y filosófica, significa “lo divino en mí saluda a lo divino en ti”. Reconoce la chispa divina, el atman, presente en cada ser. Es la tradición del Vedanta y del Yoga clásico expresada en un solo gesto.
Como gratitud colectiva, significa “te expreso mi gratitud y te respeto desde mi corazón”. Es el cierre de la práctica compartida: agradecimiento al cuerpo, a las personas que han practicado juntas y al linaje del yoga que lo ha hecho posible.
El significado más profundo parte de una premisa filosófica del Vedanta, una de las escuelas de pensamiento más influyentes de la India clásica: en cada ser humano existe una chispa divina, una esencia inalterable y luminosa que los textos sánscritos llaman atman. Cuando pronunciamos Námaste y unimos las palmas frente al corazón, estamos reconociendo esa esencia, tanto en quien tenemos delante como en nosotras mismas.
De ahí la traducción que más me resuena en mis clases: “mi alma y mi energía más alta, saluda a tu alama y a energía más alta”. Ya no verás de la misma manera el cierre de nuestras prácticas de yoga y meditación.
En India y Nepal, es el saludo cotidiano por excelencia. Funciona como “hola” y como “adiós”, y se usa en todo el sur de Asia con una connotación de respeto que va más allá del protocolo social. El gesto por sí mismo ya comunica el saludo completo. Está entendido que unir las palmas en Anjali mudra es suficiente.
En yoga, el uso más habitual es al inicio y al final de la práctica, como señal de respeto mutuo entre profesor/a y practicantes. Se acompaña juntando las manos delante del corazón e inclinando la cabeza o el tronco en actitud de humildad.
El gesto que acompaña a Námaste es lo que en yoga llamamos Anjali mudra, un mudra (sello o gesto simbólico) de las manos. Hay dos formas de realizarlo.
Forma básica: unimos las palmas de las manos a la altura del pecho, con los pulgares rozando levemente el esternón, cerramos los ojos e inclinamos suavemente la cabeza.
Forma de profundo respeto: colocamos ambas manos juntas delante de la frente, inclinamos la cabeza y luego bajamos lentamente las manos hasta el corazón. Este gesto expresa una reverencia más profunda y se usa en contextos de mayor solemnidad.
En ambos casos, lo esencial no es la forma exacta del gesto sino la intención que llevas detrás: presencia, respeto y conexión.
Namasté como gratitud: el cierre de la práctica
A un nivel más práctico y cotidiano, terminar la clase con un Námaste permite expresar un sentimiento de gratitud genuino hacia la experiencia compartida y el camino recorrido juntos. Es por eso que, al acabar la relajación final en savasana, suelo invitar a un momento de gratitud a través de unas respiraciones. Es un buen momento para agradecer a tu cuerpo el esfuerzo y la honestidad de haber escuchado sus límites, darte las gracias a ti misma por haber practicado y por regalarte este tiempo, reconocer a las personas que han practicado contigo ese día, de manera presencial o virtual, y conectar con el linaje del yoga: todos los yoguis que abrieron este camino antes y que permiten que hoy podamos practicar.
Námaste, namaskar y otras variantes en sánscrito
Tiene variantes que merece la alegría conocer porque aparecen con frecuencia en la práctica de yoga. Las principales son namaskar, namaskaara y namaskaram.
Las personas nos saluda con “namaskar” acompañado del Anjali mudra. Pregunté a mi escuela cuál era la diferencia y me explicó que “namaste” significa “te saludo a ti”, mientras que “namaskar” tiene el mismo sentido pero con una connotación ligeramente más formal.
En la práctica de yoga encontramos también “namaskar” dentro del término Surya Namaskar, el saludo al sol, y en Ashtanga Namaskar, la postura de los ocho puntos de apoyo. Ambos comparten la misma raíz de reverencia y reconocimiento..
¡Nos vemos en clase, te saludo, namasté!
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