31/08/2026
El cuento de la rana
Cuenta una historia que una rana fue colocada en una olla con agua a una temperatura agradable.
La rana se sentía cómoda.
El agua estaba tranquila y nada parecía amenazante.
Poco a poco, alguien comenzó a aumentar la temperatura.
La rana no percibió el cambio de inmediato.
Al principio era solo un poco más de calor.
Después, un poco más.
Y como el cambio era gradual, continuó adaptándose.
Pero llegó un momento en el que el agua estaba demasiado caliente.
Entonces quiso salir.
Pero llevaba tanto tiempo intentando adaptarse que ya no tenía fuerzas suficientes para hacerlo.
En ocasiones, podemos acostumbrarnos poco a poco a situaciones que nos hacen daño, no ocurre de repente.
Al principio es algo pequeño:
🔅Una palabra que justificas.
🔅Un límite que permites que se cruce.
🔅Un cansancio que ignoras.
🔅Una situación que te incomoda.
Y poco a poco, aquello que un día habrías considerado inaceptable comienza a parecer normal.
Hasta que te preguntas:
🔶¿En qué momento llegué hasta aquí?
La historia de la rana nos recuerda la importancia de detenernos de vez en cuando y observar nuestra vida.
Preguntarnos:
🔶¿Estoy adaptándome a algo que, en realidad, me está haciendo daño?
Porque tener capacidad de adaptación es una fortaleza.
Pero no todo aquello a lo que puedes adaptarte merece que te quedes.
No normalices tanto una situación que termines olvidando que tienes derecho a cambiarla.