17/05/2026
A veces, la transformación comienza cuando dejamos de abandonarnos a nosotr@s mism@s.
Cuando el cuerpo deja de ser exigencia. Cuando la sensibilidad deja de ser amenaza. Cuando el deseo ya no necesita empujar para poder existir.
Hay una forma de intimidad que nace de la presencia, de habitarnos, de escucharnos y de permanecer con lo que sentimos.
Y a veces, aquello que emerge en ese espacio necesita también de la presencia de un otro con quien poder sentirlo. Un otro que, a través de su presencia, nos ayude a hacer espacio a eso a lo que quizás no pudimos hacerle espacio cuando no había nadie.
Y quizás allí comienza algo profundamente humano: en la experiencia de sentirnos acompañad@s por alguien con quien nos sentimos lo suficientemente segur@s. Allí aparece la posibilidad de sentir sin tener que defendernos de lo que sentimos.
La sexualidad sagrada para mi es el arte de encontrarnos con nuestra existencia sagrada. El arte de volver al cuerpo con presencia. De escuchar lo que sentimos sin alejarnos de nosotr@s mism@s.
De permitir que la intimidad se convierta en un espacio de verdad, sensibilidad y conexión, con el cuerpo cuando vuelve a ser hogar, con la emoción cuando puede moverse con libertad, incluso la vergüenza, con la capacidad de abrir espacio a la ternura, al límite, al deseo, al amor y a nuestra vulnerabilidad.
Con la expresión genuina de lo que somos y de lo que nos pasa.
A veces sanar también es esto: volver a una relación más sensible, consciente y amorosa con nuestra propia intimidad.
Porque donde hay presencia, el deseo deja de ser búsqueda y se vuelve encuentro.✨
Con mucha alegría, celebrando la llegada de nuestro próximo retiro para mujeres:
Sexualidad Sagrada · La alquimia del templo interior 🌸
Leticia