06/09/2026
Decir adiós a Neli, a la cual dejamos aparentemente sin grandes problemas antes de irnos de vacaciones, nos resulta muy duro. No solo porque llevamos más de 40 años a su lado. Ni porque hemos compartido con ella alegrías y profundas tristezas. No solo porque llegaba con su taca-taca a diario después de misa a charlar con nosotras y a llevarse alguna cosilla. Ni porque conocía a medio barrio: bastaba preguntar por algún vecino y nos ponía rápidamente en contacto con él. Sino porque, al tener la misma edad que mi madre, haberse casado casi a la vez y haber compartido con ella una época muy diferente a la que vivimos ahora, su partida nos recuerda algo por lo que tendremos que pasar más temprano que tarde. Aún nos cuesta creerlo. No entendemos qué ha pasado; se ha ido tan rápidamente que no puede uno asimilarlo. La vamos a echar muchísimo de menos, como lo harán sus hijos y nietos. Neli era el alma de la familia, el bastión inquebrantable que unía de forma sólida caracteres muy diferentes. Siempre encontraba una excusa para reunirlos a todos. El motivo poco importaba, el caso era celebrar. Nos recomendó sitios estupendos donde decir que íbamos de su parte era la llave para que nos trataran con especial esmero. Neli era muy simpática, vital, charlatana y con una fortaleza envidiable. Supo hacer de padre y madre durante las larguísimas ausencias de su marido por trabajo. Hacía de una peseta dos; sabía guardar pero también disfrutar, difícil equilibrio que, sin embargo, en Neli lo veías como algo natural. Gracias a ella, el proyecto de vida que tenía con su marido salió adelante. Siempre tuvo tiempo para los suyos. Después de criar sola a sus cuatro hijas, tuvo fuerzas para criar a sus nietos. Y ahí han estado todos, a su lado, sin dejarla un momento, dándole lo que tantas veces les dio ella: amor.
Descansa en paz, queridísima Neli. Hoy Farmacia Revilla llora por ti. Te llevas una parte de nuestra historia. No te olvidaremos...