31/08/2026
El eclipse lunar que vivimos el 28 de agosto de 2026 fue especialmente simbólico porque coincidió con una Luna llena y un eclipse lunar parcial profundo, puede entenderse como un momento de pausa, revelación y transición. Puede representar esas partes de nosotros que normalmente permanecen ocultas: emociones no expresadas, miedos, vínculos, hábitos o situaciones que ya sabemos que necesitan transformarse. Al producirse en Luna llena, tradicionalmente se asocia simbólicamente con culminación y recogida de aquello que se ha ido gestando. Desde una mirada espiritual, puede ser un buen momento para preguntarnos:
¿Qué ciclo de mi vida está llegando a su final, aunque todavía me cueste reconocerlo?
No necesariamente tiene que ser una persona o una situación externa. A veces lo que termina es una versión de nosotros mismos. No se trata de perder. Se trata de hacer espacio.
Escuchar más profundamente la intuición. Preguntarnos:
¿Qué necesito dejar atrás?
¿Qué estoy sosteniendo por miedo?
¿Dónde estoy actuando por costumbre y no desde el corazón?
¿Qué necesita mi alma en este momento?
¿Qué quiero comenzar a construir desde un lugar más auténtico? Hay momentos en los que nuestra luz parece disminuir, no porque se haya apagado, sino porque estamos atravesando una transformación.