14/04/2016
Como debemos preparar nuestra piel para la llegada del verano
En el período estival la piel está expuesta a numerosos agentes agresivos como la radiación ultravioleta, el cloro o la sal. Si este verano queremos lucir una piel bonita, luminosa, sana y con un bronceado homogéneo necesitamos preparar la piel desde dentro y por fuera.
1. Limpieza de cutis
Lo primero que debes hacer para que tu piel esté en perfectas condiciones al llegar el calor es exfoliarla es decir hacer una limpieza de cutis profunda, con ella eliminaremos todas aquellas impurezas a las que está sometida a diario. Durante el invierno, la capa córnea de la piel acumula células muertas que restan luminosidad, ya que producen irregularidades de textura que impiden el reflejo de la luz.
Estas impurezas las combatimos día a día con el ritual cotidiano de limpieza. Sin embargo es necesario completarlo con una limpieza de cutis profesional que restaure por completo los niveles de higiene necesarios para mantener nuestro rostro perfecto.
Con nuestra limpieza de cutis conseguimos descongestionar, equilibrar y oxigenar la piel para combatir los efectos de los agentes externos que debilitan el rostro creando brillos grasos, acné o sequedad y tirantez.
Antes de llevar a cabo la limpieza de cutis, analizamos y diagnosticamos tu tipo de piel, para así elegir los productos y protocolos que mejor se adapten a tu tipo de piel.
Es un tratamiento que recomendamos hacer al menos una vez cada cambio de estación, que es cuando la piel es más susceptible a los daños del clima.
2. Hidratación
La hidratación en profundidad es imprescindible para lucir una piel bonita en verano, ya que contribuye a que su superficie sea homogénea y luminosa.
Como se dijo anteriormente, en invierno no prestamos la atención que deberíamos a nuestra piel, si está seca, con “escamas”, etc. Una vez que está libre de impurezas por la exfoliación, lo que debemos hacer es hidratarla.
Lo importante es que hidrate la dermis en profundidad, le aporte suavidad y luminosidad. Con los poros ya abiertos por la limpieza, la piel recibe mejor los beneficios de los productos elegidos.
3. Dieta adecuada
El tercer paso es seguir una dieta adecuada, cuidando qué es lo que comes cada día. Los alimentos ricos en carbono son los ideales en este caso. Por ejemplo, en este grupo encontramos melones, albaricoques, tomates y zanahorias. Estimulan la síntesis de melanina y te ayudan a adquirir un mejor bronceado, más parejo y uniforme. Todas las mañanas, consume en ayunas el zumo de un limón y agua mineral hasta completar un vaso.
Te permitirá que tu piel no quede roja, la purificará y además, será una barrera defensora de cualquier enfermedad veraniega (teniendo en cuenta que la temperatura baja a la noche y que al estar todo el día tomando sol el cuerpo se calienta). Y por último, no te olvides de las vitaminas y los antioxidantes que son más que importantes no sólo para prepararte para el verano sino también para tu vida todo el año.
4. Protección
Con la llegada del verano debemos adoptar unos cuidados mínimos con el sol, tales como evitar la exposición solar en las horas en que éste se encuentra en su máxima verticalidad, comenzar tomando el sol en tramos cortos de tiempo durante los primeros días y por supuesto aplicarnos antes y durante la exposición solar cremas con pantalla de protección solar, al menos de factor 15.