28/09/2026
El cuerpo está a nuestro servicio de manera permanente; nos sostiene sin pedir nada a cambio, más allá de lo básico. Sin embargo, cuando enferma o duele, tendemos a ignorarlo.
Estamos tan enganchados a las palabras y a las expectativas de la mente que creemos de forma ciega que toda comunicación debe provenir de la cabeza. Pero aquí no siempre hay certezas ni respuestas razonables; frecuentemente hay miedo, incertidumbre o desconfianza. Y, si bien son de la mente, es el cuerpo quien atrapa y almacena esa tensión.
Reconocer las tensiones en las fascias y ablandar el sistema musculoesquelético es inaugurar un diálogo que nos permita reconocer qué parte de nuestra estructura ha perdido su equilibrio. Es estar para él. Es ofrecerle presencia para poder descubrir esos indicadores y recuperar en sí mismo su propia naturaleza y su eje original.
De eso trata una clase de recuperación: de estirar cadenas musculares, pero también de aprender a ver por qué se acortan; de desenmascarar patrones insalubres que están latentes y de actualizar la comunicación de todo el sistema para disponer de todo su potencial 🧘🏽♀️⚖️💪🏼🧠