SOMOS TRIBU

SOMOS TRIBU ✍️ Autora de “Vamos a contar mentiras” y “Solo hay que mira”
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NUEVA REFLEXIÓN EN MI BLOG Cuando dejamos de hacer ruidoUna reflexión sobre el silencio mental, la intuición y nuestra c...
24/08/2026

NUEVA REFLEXIÓN EN MI BLOG

Cuando dejamos de hacer ruido

Una reflexión sobre el silencio mental, la intuición y nuestra capacidad de observar. A veces no necesitamos pensar más, sino hacer menos ruido para volver a sentir, mirar de verdad y comprender lo que sucede a nuestro alrededor.



Una reflexión sobre el silencio mental, la intuición y nuestra capacidad de observar. A veces no necesitamos pensar más, sino hacer menos ruido para volver a sentir, mirar de verdad y comprender lo que sucede a nuestro alrededor.

19/08/2026

Hoy no espero nada de nadie. Hoy vuelvo a mí.

18/08/2026
Teoría de la sillaHubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla. No fue una charla larg...
16/08/2026

Teoría de la silla

Hubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla. No fue una charla larga ni solemne, pero me cambió la forma de entender mis relaciones… y mi lugar en ellas.

Desde entonces, dejé de preguntarme por qué tenía que esforzarme tanto para encajar.

La teoría es sencilla, pero incómodamente honesta:
todas las personas tienen una mesa en su vida.
Y cuando alguien te valora de verdad, no duda en sacarte una silla.

Te hacen espacio sin que lo pidas.
Te miran cuando llegas.
Se mueven, se acomodan, te incluyen.

Tu presencia no se discute, no se negocia, no se pone a prueba.
Simplemente es bienvenida.

Pero también existen otras mesas…

Mesas donde te dejan de pie.
Donde tu presencia parece estorbar.
Donde te observan como si tuvieras que demostrar que mereces sentarte.
Mesas donde tienes que encogerte, callarte o esperar… para no incomodar.

Y aquí viene la verdad que cuesta aceptar:
si tienes que pedir tu silla una y otra vez,
si tienes que insistir para ser visto,
si tienes que esforzarte para no quedar fuera…
el problema no eres tú.

Estás en la mesa equivocada.

No luches por espacios donde te tratan como un añadido.
No supliques atención donde tu ausencia no cambiaría nada.
No te quedes donde tu presencia incomoda.

Ve donde tu presencia suma.
Ve donde tu lugar está claro incluso cuando no hablas.
Ve donde tu silla ya está puesta.

Porque tu silla existe.
Y no tienes que ganártela.

Solo tienes que sentarte en la mesa correcta.

Autor desconocido

01/08/2026

No necesito más tiempo. Necesito sentir que sigo ocupando un lugar.

Con los años he descubierto que las relaciones no se miden por la cantidad de tiempo que compartimos, sino por la calidad de la presencia que somos capaces de transmitir.

Hay personas con las que puedes pasar semanas sin hablar y, aun así, no dudas ni un solo instante de que te quieren. Sabes que, si las necesitas, estarán ahí. No porque vivan pendientes de ti, sino porque nunca dejan de hacerte sentir que ocupas un lugar importante en su vida.

Y luego existen esas otras relaciones que funcionan por temporadas.

Mientras no hay nada más urgente, te buscan. Mientras tienen tiempo libre, aparecen. Mientras todo está tranquilo, eres una prioridad.

Pero cuando llegan otras personas, otros planes o simplemente otras distracciones, desapareces.

Y no duele que estén ocupados. Todos lo estamos.

Lo que duele es dejar de sentir su presencia.

No es cuestión de recibir un mensaje cada hora ni de hablar todos los días. Es mucho más sencillo que eso.

Es sentir que, aunque hoy no puedan atenderte, siguen pensando en ti.

Es escuchar un: “Ahora mismo no puedo hablar como te mereces, ¿te llamo después?”

Es recibir un: “He visto tu mensaje. Dame un rato, pero no me olvido de ti.”

Son pequeños gestos.

Y, curiosamente, son esos pequeños gestos los que sostienen las grandes relaciones.

También hay otra diferencia que el tiempo me ha enseñado.

Hay personas que te oyen.

Y hay personas que te escuchan.

Las primeras responden mientras hacen otras cosas. Contestan, pero no están presentes. Tú mismo notas que aquello que para ti era importante ha pasado de largo, sin dejar huella.

Las segundas quizá te digan que no pueden hablar en ese momento. Pero cuando lo hacen, están contigo de verdad. Escuchan, recuerdan, preguntan días después cómo terminó aquello que les contaste. No solo reciben tus palabras; también reciben tus emociones.

Y eso se nota.

Se nota muchísimo.

Otra cosa que siempre me ha llamado la atención es cómo algunas personas entienden el tiempo.

Cuando ellas están ocupadas, desaparecen durante horas o incluso días y parece lo más normal del mundo.

Pero cuando son ellas las que tienen un rato libre, esperan que tú también lo tengas.

Como si tu tiempo pudiera adaptarse siempre al suyo.

Como si tu vida pudiera ponerse en pausa hasta que decidieran volver.

Sin darse cuenta, convierten el tiempo de los demás en algo disponible a demanda.

Y ahí, sin querer, aparece una sensación muy difícil de explicar.

La de sentirse pequeño.

Porque no es una cuestión de minutos.

Es una cuestión de importancia.

Yo no necesito que nadie esté pendiente de mí las veinticuatro horas del día.

Necesito algo mucho más sencillo.

Necesito sentir que sigo ocupando el mismo lugar en su corazón, aunque hoy no podamos hablar.

Porque el cariño auténtico no desaparece cuando aparecen otras prioridades.

Simplemente espera su momento para volver a hacerse presente.

Las personas que más paz me transmiten no son las que más tiempo me dedican.

Son aquellas que nunca me hacen dudar del lugar que ocupo en su vida.

Y quizá esa sea la mayor muestra de amor que existe.

No hacer sentir al otro que solo importa cuando sobra el tiempo.

Belén F. Salinger

11/06/2026
https://www.belenfsalinger.com/blog/el-dia-que-deje-de-vivir-dentro-de-mi-pasado                                        ...
08/06/2026

https://www.belenfsalinger.com/blog/el-dia-que-deje-de-vivir-dentro-de-mi-pasado

Cada vez estoy más convencida de que uno de los mayores actos de amor que existen es acompañar.

No salvar.

No convencer.

No retener.

Acompañar.

He acompañado a varias personas en el final de su vida y todas me enseñaron algo distinto. Pero quizá la enseñanza más importante no tuvo que ver con la muerte. Tuvo que ver con la vida.

La muerte tiene muy mala prensa.

Continua leyendo en:

https://www.belenfsalinger.com/blog/el-dia-que-deje-de-vivir-dentro-de-mi-pasado

Nuevo artículo en mi blog. Reflexión del acompañamiento al final de la vida
08/06/2026

Nuevo artículo en mi blog. Reflexión del acompañamiento al final de la vida

Una reflexión íntima sobre el acompañamiento al final de la vida, las despedidas conscientes, la importancia de dar permiso para descansar y cómo, a veces, la muerte de quienes amamos se convierte también en el momento en que decidimos soltar viejos patrones y dejar de vivir dentro del pasado. ...

Nuevo artículo. Accede en el enlace. NO ERES LO QUE TE PASA (Aunque a veces lo parezca)Cómo dejar de confundirte con lo ...
07/05/2026

Nuevo artículo. Accede en el enlace. NO ERES LO QUE TE PASA (Aunque a veces lo parezca)
Cómo dejar de confundirte con lo que sientes, sin dejar de sentirlo.



Reflexión sobre la diferencia entre lo que sentimos y lo que somos. Cómo dejar de identificarnos con nuestras emociones sin dejar de vivirlas, y por qué eso cambia nuestra forma de estar en la vida.

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