07/09/2026
Hay algo muy curioso que apareció en una de las sesiones.
Esta persona tiene un negocio y, aunque sabe lo que quiere hacer, le cuesta muchísimo sostenerlo delante de sus clientas.
Tiene que adornar las palabras. Explicar demasiado. Buscar la manera de que nadie se enfade. Que nadie se vaya. Que nadie elija a otra profesional.
Y entonces aparece algo mucho más profundo que la forma de comunicar una decisión.
¿Qué ocurre dentro de mí cuando sé que una decisión mía puede incomodar a alguien?
Porque una cosa es elegir palabras amorosas y respetuosas.
Y otra muy distinta es necesitar que el otro esté de acuerdo para poder sostener lo que yo he decidido.
Cuando alguien cuestiona un precio: “¿Por qué ahora cuesta más?”
Cuando alguien cuestiona un cambio: “Antes me venía mejor.”
Cuando alguien dice: “Esto no me gusta.”
¿Lo vivo como una opinión diferente…
o lo vivo como una agresión hacia mí?
Ahí está la cuestión.
Porque una persona puede haber dedicado años a formarse, invertir tiempo, dinero, conocimiento y experiencia para ofrecer un determinado servicio.
Y, aun así, podemos sentirnos con la capacidad de decirle cuánto debería cobrar, qué debería cambiar, cómo debería hacerlo o qué sería mejor para su negocio.
Curioso, ¿verdad?
No queremos hacer nosotros el proceso de formarnos, invertir o convertirnos en profesionales de aquello que cuestionamos…
pero sí queremos decirle al otro cómo debería hacerlo para que a nosotros nos resulte más cómodo.
Y muchas veces lo justificamos diciendo:
“Es por mi bienestar.” “Es que así no puedo.” “Es que antes estaba mejor.” “Es que ahora es demasiado caro.”
Pero quizá la pregunta no sea qué está haciendo el otro.
Quizá sea:
¿Qué está pasando dentro de mí cuando el otro cambia?
Porque el problema no siempre está en que alguien suba un precio, cambie un servicio, ponga nuevos límites o decida hacer las cosas de otra manera.
A veces la incomodidad ya estaba dentro de nosotros antes de que apareciera esa decisión.
Y entonces llega alguien y simplemente la toca.
Esto también sucede cuando tenemos un negocio.
Queremos crecer, pero