26/08/2026
Hola, estrellitas 💫
Hay historias que cambian la vida en un segundo.
Durante mi ausencia he sabido de algunas. Historias inesperadas, de esas para las que nadie está preparado, que te dejan sin aliento, rompen planes, cambian prioridades y dibujan un antes y un después inevitable.
Me han conmovido profundamente y, mientras yo paraba, también me han hecho mirar mi propia vida de otra manera. Y esa es otra: si no paras, no te traspasa de la misma manera ni aprendes todo lo que puede aportarte.
Vivimos haciendo planes, como auténticos autómatas —la rueda de hámster de la que siempre os hablo—, intentando llegar a todo, preocupándonos por lo que falta o por lo que no salió como esperábamos… como si mañana estuviera garantizado.
No podemos vivir con miedo a que algo suceda. Eso tampoco sería vivir. Y también cuesta no invalidar nuestro propio y legítimo dolor cuando miramos la vida desde esa perspectiva. Eso tampoco sería justo.
Pero sí podemos vivir más conscientes de lo que ya hay, de lo que ya existe y de lo que, como auténticos privilegiados de la VIDA, tenemos. Tomar decisiones a tiempo, simplificar la vida todo lo que podamos y preferir ser los «raros y raras» del mundo que quitan cosas en lugar de incorporarlas empujados por esa voz incansable del ego.
Parar. Mirar. Estar. Abrazar.
Y dejar de tratar como cotidiano aquello que, en realidad, es extraordinario.
Porque muchas veces lo importante no hace ruido. Está ahí. A nuestro lado.
Quizá cogido de nuestra mano mientras caminamos.
Me llevo un mantra que os invito a hacer vuestro. Y os doy licencia para recordármelo cuando a mí también se me olvide —porque se me olvidará—:
Que lo importante sea lo importante. 🤍
Tona Mir