10/08/2021
𝐋𝐚𝐬 𝐥𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐝𝐨𝐫 𝐲 𝐜ó𝐦𝐨 𝐩𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫𝐥𝐚𝐬
Correr largas distancias produce lesiones. Esto es algo casi inevitable si uno corre regularmente. Prácticamente todos los corredores hemos tenido en algún momento algún tipo de lesión y, por cierto, dolores varios. Por otra parte, este es un riesgo que existe en cualquier actividad deportiva.
En estos años corriendo nunca tuve una lesión importante, aunque sí tuve dolores, molestias y alguna lesión leve. También un par de caídas. Lo más serio, la llamada “fascitis plantar”, que me duró un buen tiempo y terminó yéndose. Por otro lado, mis puntos débiles, los que más siento en los fondos largos, son la rodilla izquierda, las plantas de los pies, las falanges de los dedos y los tendones de Aquiles en ambas piernas. En estos últimos meses de entrenamiento, he sentido de a ratos una pequeña molestia en la ingle derecha. Por lo que he investigado, hay una dolencia llamada pubalgia, que afecta esa zona. Aparece y desaparece de manera un tanto aleatoria: algunos días sí y otros no. A veces dentro de una misma sesión de fondo molesta un rato y de golpe se va.
En este post voy a compartir lo que aprendí en estos años, tanto leyendo como por experiencia propia, sobre las lesiones de los corredores y sobre qué hacer para intentar evitarlas.
Para ordenar el tema creo que es útil distinguir tres cosas distintas:
a) los dolores musculares y articulares propios del ejercicio y del cansancio. Por ejemplo, dolor en los gemelos o en los muslos. Suelen ser consecuencia natural del esfuerzo realizado, entiendo que por acumulación de toxinas y lactatos.
b) las lesiones que son consecuencia del desgaste que produce en el cuerpo el entrenamiento prolongado y constante, así como el golpear continuamente sobre ciertas articulaciones. La fascitis plantar y las lesiones de rodilla son de las más comunes.
c) las lesiones accidentales, es decir, aquellas que no son fruto del desgaste sino de eventos fortuitos, como una caída o un mal movimiento. Por ejemplo, una torcedura de tobillo o un desgarro muscular.
Con relación a los dolores que son consecuencia normal del ejercicio, no hay que preocuparse demasiado. Normalmente desaparecen con el descanso y buen estiramiento. Rodrigo Castro, mi primer profe del grupo de entrenamiento, siempre nos insistía en que no deberíamos tomar ningún analgésico para este tipo de molestias. En todo caso, aplicar hielo y colocar las piernas en alto mientras se está sentado, para facilitar la circulación sanguínea y la recomposición de tejidos.
La cuestión de los analgésicos es clave. Tomarlos para este tipo de molestias puede encubrir el dolor, hacer que uno no se de cuenta de lo que molesta y, con el tiempo, dar lugar a lesiones más importantes por sobre entrenamiento. Es importante aprender a escuchar al cuerpo. Los analgésicos lo acallan.
Las lesiones por desgaste son las más complicadas porque son resultado del propio entrenamiento y nos impiden continuar con el mismo. Recuperarse de ellas requiere dejar de entrenar o reducir el entrenamiento durante un tiempo. Una torcedura de tobillo no es lo mismo que el desgaste de las rodillas por el entrenamiento continuo. En el primer caso puede ser necesario hacer reposo durante un par de semanas. Luego todo vuelve a la normalidad. En cambio, una lesión acumulativa puede ser mucho más peligrosa y requerir una recuperación más prolongada. Por eso, si bien es importante la progresividad y continuidad en el esfuerzo físico, también es importante escuchar las señales del cuerpo y no sobre exigirse.
A continuación hago una rápida recorrida por las principales lesiones de desgaste.
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https://empezaracorreralos50.wordpress.com/2018/05/18/las-lesiones-del-corredor-y-como-prevenirlas/?fbclid=IwAR1pFNd6Zi3RCOlAsDwXuTLcLWSdPQ578xzqmPLYzEZkX6HV2wCAuhSJL2k