12/07/2026
¿Cuántas veces has oído alguna de estas recomendaciones?
🔸”Bebe agua, porque igual no es hambre.”
🔸”Distráete y se te pasará.”
🔸”Tómate un café o una infusión para aguantar un poco más.”
Nos cuesta imaginar recomendaciones parecidas para otras necesidades fisiológicas. Sin embargo, con el hambre las hemos normalizado hasta el punto de creer que sentirla es un fracaso.
Y este reel no pretende decir que todo el hambre sea fisiológica ni que siempre sea fácil identificar qué necesitamos.
Las ganas de comer pueden estar influidas por las emociones, el placer, el estrés, el aburrimiento, las neurodivergencias, la mentalidad dieta, un TCA, determinadas enfermedades, tratamientos farmacológicos o muchos otros factores.
Precisamente por eso, la relación con el hambre puede ser muy compleja.Pero una cosa es reconocer esa complejidad. Y otra muy distinta es vivir intentando ignorar nuestras necesidades.
Porque el objetivo no debería ser anestesiarnos, sino aprender a comprenderlas y responder a ellas de la mejor manera posible según el contexto.Eso también es salud.