25/06/2026
**Un diagnóstico no es una sentencia.**
Durante años me ha llamado la atención la resignación con la que algunas personas reciben un diagnóstico: hernia discal, escoliosis, fibromialgia...
Afortunadamente no ocurre con todos los profesionales, pero a veces estas palabras se viven como una condena de por vida y dejamos de cuestionarnos cuánto poder seguimos teniendo sobre nuestra salud y bienestar.
La imagen de mi espalda es mía. Se observa una escoliosis bastante pronunciada y probablemente, si me hiciera una resonancia, aparecería alguna protrusión o hernia discal.
Y, sin embargo, no tengo dolor. Camino, bailo, hago deporte y disfruto moviéndome.
No quiero negar el dolor de quien sí lo padece. Lo que quiero transmitir es que el dolor muchas veces es una señal de alerta, una invitación a parar y escuchar qué necesita ser ajustado: actividad física, descanso, alimentación, estrés, relaciones...
La radiografía del final muestra un espolón calcáneo que sí me está dando molestias estos días. Pero el problema no es el espolón en sí, sino la inflamación de la fascia. Y también aquí el cuerpo me está invitando a adaptar la actividad, bajar un poco el ritmo y dejarme ayudar por compañeros fisioterapeutas.
Un diagnóstico no debería determinar que nunca más puedas correr, bailar, levantar pesas o hacer aquello que disfrutas.
🤍 Si un profesional te transmite miedo, busca también una opinión que te ayude a recuperar confianza y te devuelva la responsabilidad y el poder sobre tu propia salud.