20/08/2026
La asertividad puede entenderse como un conjunto de habilidades que pueden aprenderse y entrenarse. No consiste simplemente en «decir lo que uno piensa», sino en hacerlo de una forma clara, directa y ajustada a la situación.
En una interacción difícil puede ser útil diferenciar varios pasos: describir primero los hechos observables, expresar cómo nos afecta la situación, formular una petición concreta y definir qué haremos si necesitamos establecer un límite.
A partir de ahí, la respuesta de la otra persona también forma parte de la interacción. Puede haber acuerdo, desacuerdo o necesidad de negociar.
Por eso, ser asertivo no equivale a conseguir el resultado esperado. Su función es aumentar la claridad en la comunicación, facilitar que nuestras necesidades o límites puedan ser comprendidos y permitirnos observar qué ocurre después.