16/06/2026
☀️ En verano, el cuerpo nos pide refrescarnos… y muchas veces lo primero que hacemos es beber agua muy fría o añadir hielo a todo.
Pero cuidado: hidratarse no significa darle al organismo un “shock” de frío.
Beber agua extremadamente fría, sobre todo de golpe, puede provocar molestias digestivas, dolor de cabeza por estímulo frío, irritación en la garganta, sensación de presión al tragar o malestar después de hacer ejercicio o estar mucho tiempo al sol.
La clave no está en beber lo más frío posible, sino en hidratarse bien: agua fresca, pequeños sorbos y de forma constante durante todo el día.
También ayudan las frutas ricas en agua, evitar el alcohol en horas de calor, reducir bebidas azucaradas y buscar sombra cuando las temperaturas aprietan.
💧 Este verano, cuida tu hidratación con sentido común: fresca, frecuente y sin extremos.
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