07/06/2026
Un fin de semana más.
Actuaciones.
Viajes.
Comidas fuera de casa.
Trabajo.
Casa.
Lavadoras.
Organización.
Vida.
La realidad de muchas mujeres.
Y mientras acompañaba a mis hijas estos días pensaba en algo.
¿Cómo puede una amatxu preguntarse constantemente qué tomar para un síntoma…
sin preguntarse primero qué está intentando contarle ese síntoma?
Porque el síntoma no aparece aislado.
Aparece en medio de una vida.
De prisas.
De responsabilidades.
De noches cortas.
De preocupaciones.
De años sosteniendo más de lo que quizá tocaba sostener.
Y no digo que no haya cosas que puedan ayudar.
Claro que las hay.
Pero cada vez estoy más convencida de algo:
si solo intentamos silenciar el mensaje sin mirar lo que lo ha provocado…
acabamos perdiéndonos una parte importante de la conversación.
Quizá por eso cada vez me interesan menos las soluciones rápidas.
Y más entender qué está ocurriendo en la vida que hay detrás de ese síntoma.