10/09/2026
Se acaba el verano. Ahora toca… “perder el flotador”, según algunos...
Puede parecer una frase graciosa para anunciar un gimnasio. Pero detrás hay muchos mensajes que hemos normalizado:
→ En verano engordamos.
→ Engordar es algo malo que hay que corregir.
→ Nuestro cuerpo necesita volver a estar “como antes”.
→ Hacer ejercicio sirve para compensar lo que hemos comido.
→ Y si no conseguimos adelgazar… quizá nos ha faltado fuerza de voluntad.
Eso también es estigma de peso.
Y también es cultura de la dieta: convertir septiembre en el mes de reparar un cuerpo que supuestamente hemos “estropeado” durante las vacaciones.
¿Y si no hay nada que reparar?
Quizá hemos comido diferente. Hemos cambiado horarios, viajado, descansado, salido más, compartido comidas, tomado helados o hecho menos ejercicio.
Eso se llama vivir, no descuidarse.
El movimiento puede aportarnos fuerza, salud, disfrute, descanso mental, conexión, autonomía… No necesita convertirse en un castigo por haber disfrutado del verano.
Y nuestro cuerpo tampoco necesita pedir perdón por haber cambiado.
A veces el estigma no está en lo que un anuncio dice.
Está en todo lo que da por hecho.