29/08/2026
Hay tratamientos en los que, a medida que pasan los años y acumulamos experiencia, nos reafirmamos cada vez más porque funcionan y funcionan muy bien, ofreciendo resultados naturales, mantenidos en el tiempo y con un buen perfil de seguridad. La hidroxiapatita cálcica es, sin duda, uno de ellos.
Es uno de los bioestimuladores que más utilizamos para mejorar la calidad de la piel y tratar la pérdida progresiva de firmeza que aparece con el paso del tiempo.
Cuando la utilizamos con este objetivo no buscamos aportar volumen ni modificar los rasgos, sino estimular la actividad de los fibroblastos y favorecer la formación de nuevo colágeno, consiguiendo una mejoría progresiva de la estructura, la firmeza y la calidad de la piel.
Una buena indicación es fundamental. Nos gusta especialmente en pacientes que conservan una buena estructura facial de base o en aquellos en los que previamente hemos corregido la pérdida de soporte cuando era necesario. También puede ser muy útil cuando existe laxitud, sola o combinada con otros tratamientos, y tiene además otras indicaciones médicas interesantes, como el tratamiento de determinadas cicatrices atróficas de acné.
Sus efectos se desarrollan progresivamente durante los meses siguientes y se mantienen en el tiempo, algo que encaja especialmente bien con nuestra forma de entender la dermatología estética.
Probablemente por todo ello es uno de esos tratamientos que nos gustan tanto a los médicos como a los pacientes, porque permite mejorar sin transformar, con resultados naturales, progresivos y mantenidos y con un producto con una larga trayectoria de uso y un perfil de seguridad bien conocido.