21/05/2026
Hace unos días, creo, hablábamos del papel de los agonistas del receptor del péptido tipo glucagón (GLP-1) como tratamiento eficaz para disminuir el peso, fundamentalmente la grasa abdominal tan peligrosa, así como su utilidad en el tratamiento de la diabetes tipo 2, disminuyendo la glucemia. Ese fue el punto de partida del desarrollo de esos agonistas, con distintos nombres comerciales, pero la ciencia avanza, afortunadamente, gracias a que algunos estudian e investigan en todo el mundo, pese a las dificultades, todo hay que decirlo, que muchas veces, demasiadas, plantean las agencias estatales de medicamentos no solo para llevar a cabo estudios de investigación sino también para que los resultados obtenidos pasen a ser de uso clínico. En parte tiene su lógica, no lo niego, pero también es cierto que el retraso en la aprobación de un fármaco, a veces de 10 años, implica que muchos ya no puedan hacer uso de él, por desgracia. Todo tiene su lógica, pero a veces lo ilógico requiere prescindir de ella.
Muy recientemente, hace un mes más o menos, se ha publicado en Nature Medicine, un amplio estudio llevado a cabo entre investigadores de distintas Universidades norteamericanas de gran prestigio y una Universidad china. El trabajo se titula: "Agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 y principales resultados cardiovasculares y renales en la diabetes tipo 1”. El título ya indica que algo importante está por acontecer, si el estudio se lee. Veamos:
Las personas con diabetes tipo 1 (DT1) presentan un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica en comparación con las personas sin diabetes. A pesar de los avances en el control glucémico, el 31 % y el 7 % de los pacientes con DT1 desarrollan eventos cardiovasculares adversos mayores (ECAM) y enfermedad renal terminal (ERT), respectivamente, al llegar a una mediana edad. El control de los factores de riesgo cardiorrenales tradicionales en la DT1 sigue siendo subóptimo; por ejemplo, solo entre el 20 % y el 30 % de los pacientes en EE. UU. alcanzan los objetivos de control glucémico recomendados. Se necesitan urgentemente nuevas estrategias para prevenir eventos cardíacos y renales en esta población de alto riesgo. Indico todo esto en negritas por la gran importancia de lo que significa.
Sabemos ya que los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (AR-GLP-1) han demostrado beneficios cardiovasculares y renales clínicamente significativos en personas con diabetes tipo 2 (DT2) y beneficios cardiovasculares en personas con obesidad y enfermedad cardiovascular aterosclerótica al inicio del estudio; es decir antes de iniciar el tratamiento con esos agonistas ya tan conocidos (Ozempic, Wegovy, Mounjaro…).
Sin embargo, los ensayos clínicos de referencia sobre resultados cardiovasculares y renales de los AR-GLP-1 excluyeron a la población con diabetes tipo 1, la más peligrosa, de inicio predominantemente infantil e insulino-dependiente. La evidencia en la diabetes tipo 1 (DT1) se limita a ensayos clínicos aleatorizados (ECA) pequeños y de corta duración, y a algunos estudios observacionales centrados en resultados indirectos como el control glucémico y la pérdida de peso. Dos ensayos iniciales mostraron un mayor riesgo de hipoglucemia sintomática e hiperglucemia con cetosis asociada a la liraglutida (Saxenda o Victoza, nombres comerciales) . Sin embargo, un ensayo posterior informó una mayor seguridad con la monitorización continua de la glucosa, y un metaanálisis de 13 ECA no encontró un mayor riesgo de hipoglucemia grave. La liraglutida ha sido el agonista del receptor de GLP-1 (AR-GLP-1) más estudiado en la DT1, pero los datos sobre los agentes más recientes (semaglutida y tirzepatida, nombres comerciales: Ozempic, Wegovy y Rybelsus para la primera, y Mounjaro para la tirzepatida) siguen siendo limitados. ¿Por qué los ensayos clínicos con estos fármacos son limitados en la diabetes tipo 1? Pues porque realizar ECA que evalúen resultados cardiorrenales importantes en la DT1 es complejo debido a la corta edad de esta población y a la baja incidencia de eventos.
De hecho, ningún ensayo clínico aleatorizado (ECA) ha evaluado terapias para la prevención de eventos cardiovasculares mayores (MACE) o enfermedad renal terminal (ESKD) en la diabetes tipo 1 (T1D). La emulación de ensayos clínicos aplica los principios de diseño de los ECA a datos observacionales y puede generar conclusiones comparables a las de los ECA. Este enfoque permite una evaluación oportuna de los posibles efectos de los agonistas del receptor de GLP-1 (GLP-1RA) sobre los principales resultados cardiovasculares y renales en la T1D.
Por ello en ese estudio, se realizó una emulación de ensayo clínico utilizando datos anónimos o anonimizados, más bien, de registros electrónicos de salud (EHR) del almacén de datos de Optum Labs (OLDW) para evaluar la eficacia y seguridad a largo plazo del inicio del tratamiento con GLP-1RA en la diabetes tipo 1. OLDW es una base de datos nacional que incluye aproximadamente 300 millones de pacientes de más de 60 sistemas de salud. Los resultados primarios fueron MACE (compuesto de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o mortalidad por todas las causas) y ESKD (diálisis o trasplante renal). Los resultados secundarios incluyeron hospitalización por insuficiencia cardíaca (IC), eventos hepáticos adversos mayores (compuesto por cirrosis descompensada, carcinoma hepatocelular o trasplante hepático) y pérdida de peso. En el estudio se incluyeron Insuficiencia Cardíaca y eventos hepáticos porque la evidencia emergente sugiere que los agonistas del receptor de GLP-1 (AR-GLP-1) pueden mejorar estos resultados en la diabetes tipo 2 (DM2), en parte a través de la pérdida de peso. Es posible que se observen efectos similares en la diabetes tipo 1 (DM1), pero los datos son limitados. Los resultados de seguridad (eventos adversos) fueron: hospitalización por cetoacidosis diabética (CAD), hospitalización por hipoglucemia grave y eventos gastrointestinales (enfermedad biliar, pancreatitis, obstrucción intestinal o gastroparesia).
Veamos ahora los datos mas significativos del estudio.
La población de estudio incluyó a 174.678 personas con diabetes tipo 1 (DT1) . De estos, 14.488 participantes iniciaron el tratamiento con agonistas del receptor de GLP-1 (ARG-1) durante un seguimiento medio de 38 meses.
El riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores (ECAM) fue menor entre quienes iniciaron el tratamiento con ARG-1 en comparación con quienes no lo iniciaron. El riesgo de ECAM a 5 años fue del 4,3% en el grupo de ARG-1.
Los análisis exploratorios de subgrupos mostraron hallazgos generalmente consistentes en todos los grupos de edad y niveles de Hemoglobina glicosilada (HbA1c). La eficacia observada en pacientes jóvenes es particularmente significativa, ya que representan una gran parte de la población con diabetes tipo 1 (DT1) y se enfrentan a un riesgo acumulativo a largo plazo de eventos cardiorrenales. Asimismo, los beneficios cardiorrenales consistentes en todos los niveles de HbA1c coinciden con la evidencia de los ensayos en diabetes tipo 2 (DT2), que demostraron que no existe heterogeneidad en el tratamiento según el control glucémico. Las guías actuales recomiendan los agonistas del receptor de GLP-1 (AR-GLP-1) para la prevención cardiovascular en la DT2, independientemente de los niveles de HbA1c. Los resultados respaldan la consideración de estrategias terapéuticas similares para todos los pacientes con DT1, independientemente de la edad o el estado glucémico.
El inicio del tratamiento con AR-GLP-1 se asoció con un riesgo un 18 % menor de hospitalización por insuficiencia cardíaca (IC), comparable a la reducción del 11-13 % observada en los ensayos en DT2. Este es un hallazgo importante en la DT1, donde el riesgo de IC surge precozmente debido a la miocardiopatía diabética. Se observó un riesgo un 28 % menor de enfermedad hepática grave con el inicio del tratamiento con AR-GLP-1. Dado que la enfermedad hepática afecta al menos al 20 % de los pacientes con diabetes tipo 1 (DT1) a las 24 semanas, estos efectos hepatoprotectores representan un importante beneficio potencial de los agonistas del receptor de GLP-1 (AR-GLP-1). También se observó que los pacientes con DT1 que iniciaron el tratamiento con AR-GLP-1 tenían entre un 14 % y un 25 % más de probabilidades de lograr una pérdida de peso clínicamente significativa. Esto resalta el potencial de los AR-GLP-1 para mejorar el control de la obesidad, una necesidad que ha crecido rápidamente tanto en jóvenes como en adultos con DT1 a las 5 semanas.
¿Es o no importante todo esto? Sí lo es, y mucho en mi opinión. A ver si de una vez con estos resultados y los que vendrán se controla la temible diabetes tipo I, temible por todo lo que puede llegar a desencadenar, desde retinopatía, neuropatía, a insuficiencia cardíaca y enfermedad renal terminal.
Por esto y tantas otras cosas más, me gusta la ciencia, toda ella. ¿Cuándo se darán cuenta los gobiernos de su gran importancia para una vida mejor?
Jesús Devesa