10/06/2026
El cuerpo humano no funciona como un conjunto de partes aisladas, sino como una cadena única de piezas🔗
Cuando caminas, corres o te pones de pie, la activación de los músculos del pie envía una señal refleja hacia arriba (la pelvis) a través de una cadena de músculos y fascia, estimulando y activando el suelo pélvico. Si el pie está débil o rígido, esa señal se pierde.
Si tienes un pie rígido o un tobillo bloqueado, los pies no absorben el impacto. Esa fuerza que no absorben, viaja hacia arriba por las piernas y llega de golpe a la pelvis. Para defenderse, la musculatura abdominal y pélvica recibe una presión excesiva e incorrecta (aumento de la presión intraabdominal), lo que a largo plazo debilita el suelo pélvico o aumenta su tono (generando mucha tensión).
Al agacharte o caminar, un tobillo rígido te obliga a compensar inclinando el tronco hacia adelante o colocando la pelvis en retroversión (hacia adentro), lo que cambia la posición óptima el suelo pélvico y no puede trabajar bien.
Una pelvis desalineada debido a un mal apoyo de los pies es como un edificio construido sobre cimientos inclinados: las paredes (el suelo pélvico) sufrirán tensiones asimétricas.
Todavía hay más conexiones entre tus pies y tobillos y el suelo pélvico, así que empieza la casa por sus cimientos y no por el tejado, y mueve esos pies🩷🩷🩷