12/10/2026
El miedo a los hidratos no se quita diciéndote simplemente:
“come más pasta”.
Porque muchas veces sabes perfectamente que los necesitas…
pero aun así te cuesta aumentar la cantidad sin pensar que estás haciendo algo mal.
Y aquí entra la fisiología.
Cuanto más intenso es el esfuerzo, más depende tu cuerpo de la glucosa y del glucógeno almacenado para producir energía con rapidez.
Por eso unas series, un tempo o una tirada larga exigente no “cuestan” lo mismo que un día de descanso.
Si tus depósitos llegan bajos, tu cuerpo no interpreta:
“está intentando comer sano”.
Interpreta simplemente:
“tengo menos energía disponible para hacer esto”.
Y eso puede traducirse en más percepción de esfuerzo, peor capacidad para sostener intensidad o una recuperación menos eficiente.
No es que los carbohidratos sean mágicos.
Ni que haya que comerlos sin criterio.
Es que no son buenos ni malos. Son combustible.
Y aquí viene la parte difícil:
si cada vez que aumenta tu carga de entrenamiento sigues intentando mantener la comida bajo control por miedo a engordar, a “pasarte” o a comer “demasiado”…
quizá el trabajo no sea aprender otra lista de alimentos.
Quizá sea dejar de asociar comer suficiente con perder el control.
Porque alimentar mejor tu entrenamiento no significa cuidarte menos.
Muchas veces significa exactamente lo contrario.
Tu cuerpo no necesita que le tengas miedo al combustible.
Necesita que aprendas a entender cuándo lo necesita.
Y te pregunto algo muy concreto 👀
¿qué te cuesta más: aumentar los hidratos… o dejar de sentir que estás haciendo algo mal cuando lo haces?