21/08/2026
Uno de los grandes placeres del verano es disfrutar de un baño en el mar o la piscina, una experiencia de la que nuestros familiares mayores no tienen por qué renunciar si su estado de salud lo permite. Al contrario, compartir estos momentos en familia puede aportarles numerosos beneficios.
La flotabilidad del agua facilita el movimiento sin que sufran las articulaciones, mientras que su resistencia permite realizar un ejercicio de bajo impacto, idóneo para fortalecer músculos y huesos y mejorar la flexibilidad. Además, nadar o caminar en el agua favorece la salud cardiovascular, circulatoria y respiratoria, así como a trabajar habilidades como la coordinación o el equilibrio.
Si el baño es en el mar, el contacto con el agua salada y la brisa marina también puede contribuir a mejorar algunas afecciones cutáneas, como la dermatitis atópica, la rosácea o el eczema, siempre que no existan heridas abiertas. No obstante, la combinación de sol, arena y calor puede agravarlas, por lo que es importante evitar la exposición prolongada y las horas centrales del día.
A todos estos beneficios se suman los emocionales. Disfrutar de estos momentos de ocio en familia favorece el bienestar y la relajación, fortalece las relaciones sociales y refuerza el sentimiento de inclusión y pertenencia. No obstante, y para que todo transcurra con tranquilidad y podamos beneficiarnos de estas ventajas existen algunas recomendaciones de seguridad en el agua, así como precauciones que conviene tener en cuenta.