13/09/2026
Educación escolar. PISA. IA. Observaciones y reflexiones de una brillante escritora, Elvira Lindo y de un experto en educación, Miquel Àngel Alegre.
García Lorca lo dijo mejor que nadie:
"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría
medio pan y un libro. Yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan
de reivindicaciones económicas sin nombrar jamas las culturales que es lo que los pueblos piden a gritos". No estoy tan segura de que lo pidamos a gritos como de que lo necesitemos para no convertirnos en esclavos.
Si has tenido un hijo, no les entregues su cabeza: pierde el tiempo contandole un cuento. Crea un lector, un soñador, contribuye a crear una sociedad donde no todo esté destinado a ser rentable. Dale medio pan, y un libro. Esa idea simple y subversiva es la que contribuyó a que Lorca fuera tan amado como odiado.
Esta edición ha acortado, en el mundo y en España, la diferencia entre el 25% de alumnos más pobre y el 25% más rico, porque los favorecidos han perdido más rendimiento que los desfavorecidos, algo novedoso. Pero el origen sigue marcando: incrementos progresivos en el nivel socioeconómico del alumno tienen hoy, en España y en la OCDE, el mismo efecto en la mejora del rendimiento en ciencias que tenían hace 10 años.
No por casualidad, el declive de PISA —que arranca en 2015— coincide con la escolarización de una generación crecida en plena recesión económica, que precarizó el empleo y tensionó la organización de las familias, no solo las más vulnerables.
Hay que hablar del pantallismo y de la IA. Es plausible que ambos fenómenos, por acumulación, hayan pesado en el retroceso de algunos niveles que detecta PISA 2025: en comprensión lectora, el estudio cita la menor capacidad para abordar tareas que exigen concentracion y lectura atenta y sostenida. Y en el conjunto de materias, el período 2022-2025 ha sido especialmente negativo para alumnos en niveles altos de rendimiento, tanto en España como en la OCDE: se reduce el porcentaje de alumnos capaz de operaciones más allá de las básicas memorísticas, como interpretar situaciones complejas, evaluar críticamente la información, construir razonamientos propios. Es difícil no ver ahí el efecto en la capacidad de atención y reflexión de unas pantallas que colonizan la vida adolescente, y de una lA usada más como atajo que como apoyo en el aprendi-zaje. Un doble fenómeno que a la escuela le cuesta contrarrestar.
Los etectos de la desigualdad, la pobreza, las múltiples formas de violencia y acoso, o los usos perniciosos de la tecnología requieren tanto una escuela fuerte, bien dotada y con un profesorado comprometido con la mejora, como unas políticas sociales, familiares, laborales y de transferencia de renta a la altura del reto.