28/06/2026
El verano tiene un color, un sabor y una energía muy particulares y que todas las personas podemos reconocer. El ROJO es el color por excelencia del verano. El sol, los tomates, las sandias, las cerezas...y el color de nuestra sangre y nuestro corazón.
Los mercados se llenan de rojos, amarillos, verdes muy vivos y morados intensos como los de las picotas. Tomates, cerezas, melocotones, albaricoques, sandía, calabacín, pepino… la naturaleza nos recuerda que cada estación nos ofrece exactamente lo que nuestro cuerpo necesita para estar en equilibrio.
En verano buscamos sentir frescura y ligereza y desde luego más hidratación. Nuestro apetito cambia- en mi caso tengo menos-, nuestras rutinas se transforman y también nuestras emociones se mueven de otra manera. (Estamos con más excitación, en todos los sentidos...humor, corazón, intimidad...)
Los sabores del verano suelen ser más dulces, más jugosos y refrescantes. Nos invitan a abrirnos, a compartir, a disfrutar de las comidas al aire libre y a conectar con el placer de alimentarnos sin tanta prisa-especialmente si estamos de vacaciones-.
Y si observamos un poco más allá del plato, el verano también nos habla de emociones. De la alegría. De la expansión. De la conexión. Del disfrute. Del gozo.
Es la estación del corazón, de las relaciones, de las conversaciones que se alargan al atardecer y de los momentos que nos llenan de vida y alegría.
Cada estación te invita a unas cosas distintas, quizá este verano puedas preguntarte:
¿Estoy comiendo alimentos que me aportan frescura y vitalidad?
¿Qué colores predominan en mi plato?
¿Cómo está mi corazón? (El corazón es el órgano del verano)
¿Estoy dejando espacio para el disfrute y la alegría?
¿Me estoy nutriendo solo de comida o también de experiencias bonitas?
Porque alimentarse en verano no es solo comer más ensalada, gazpachos o fruta.
También es llenarse de luz, de descanso, de naturaleza, de encuentros y de momentos que nos recuerdan que vivir más despacio y más conectadas con la naturaleza y lo que nos ofrece también es una forma de cuidarse.