07/10/2026
• WIRED en español Un metaanálisis publicado en la revista The Lancet sugiere que el uso de herramientas digitales podría ser un factor tan decisivo como los ingresos, el lugar de residencia o el nivel educativo para la salud física y mental de la población, sobre todo entre los más jóvenes.
La investigación revisó 121 trabajos previos, que reúnen 2,790 estudios primarios y datos de alrededor de 9 millones de personas de entre 0 y 24 años. El análisis reconoce que un uso moderado y orientado de las tecnologías digitales puede contribuir al bienestar, favorecer el aprendizaje, impulsar el desarrollo del lenguaje y mejorar la socialización.
Sin embargo, las asociaciones negativas predominaron. En los estudios sobre niños, el 71% de los hallazgos relacionó el uso de tecnologías digitales con efectos adversos y solo el 10% encontró beneficios. Entre los adolescentes, la diferencia fue aún mayor: 80% frente a 8%.
En la misma línea, la investigación estima que cerca del 20% de los casos de depresión y el 15% de los casos de obesidad entre los jóvenes podrían asociarse con más de dos horas diarias de exposición recreativa a pantallas.
Los autores enfatizan el “uso problemático de los medios digitales”. El concepto abarca tanto una exposición constante y poco controlada a las pantallas como patrones de uso potencialmente dañinos. Sin embargo, advierten que gran parte de la evidencia disponible procede de estudios transversales. Estos analizan el comportamiento de las personas en un momento determinado, sin seguimiento a largo plazo.
Los especialistas consideran necesarias reformas estructurales que trasladen parte de la responsabilidad que ahora recae en los usuarios hacia las empresas tecnológicas, los gobiernos y las instituciones que diseñan y regulan este ecosistema.
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📸: Getty.