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Carl Jung y el Espiritismo: cuando la psicología se acercó al mundo espiritualA lo largo de la historia, pocas figuras d...
03/06/2026

Carl Jung y el Espiritismo: cuando la psicología se acercó al mundo espiritual

A lo largo de la historia, pocas figuras del pensamiento moderno se acercaron tanto al misterio espiritual como Carl Gustav Jung. Aunque reconocido oficialmente como psiquiatra y fundador de la psicología analítica, Jung dedicó gran parte de su vida a investigar experiencias que la ciencia de su tiempo consideraba imposibles o irracionales: la mediumnidad, las apariciones, los sueños proféticos, la escritura automática y la existencia de inteligencias invisibles.

Su obra representa uno de los mayores puentes entre la psicología y el espiritismo.

Mientras la psiquiatría tradicional reducía la experiencia espiritual a simples enfermedades mentales o alucinaciones, Jung comprendió que existían fenómenos profundos que no podían explicarse únicamente mediante procesos biológicos. Él mismo experimentó vivencias extraordinarias que marcaron su vida y transformaron completamente su visión de la mente humana.

Desde muy joven mostró interés por el espiritualismo. Leía autores relacionados con fenómenos psíquicos y participaba en sesiones espiritistas familiares. Estas experiencias le permitieron experimentar y alimentar su curiosidad nada pasajera; constituyeron el fundamento oculto de toda su futura psicología.

Uno de los episodios más importantes ocurrió cuando investigó los trances mediúmnicos de una joven llamada Helene Preiswerk. Jung observó cómo durante las sesiones aparecían voces, personalidades distintas y conocimientos que parecían no pertenecer a la muchacha. Inicialmente intentó explicarlo psicológicamente, desarrollando el concepto de “complejos autónomos”, es decir, partes independientes de la psique que adquieren cierta vida propia.

Sin embargo, con el paso de los años, Jung comenzó a reconocer que algunas experiencias iban mucho más allá de una simple fragmentación psicológica.

En sus escritos más personales relató encuentros con figuras invisibles que parecían poseer inteligencia propia. Entre ellas destacó Philemon, una entidad que describía como un anciano sabio que le hablaba, le enseñaba y le transmitía conocimientos desconocidos para él. Jung afirmó claramente que Philemon no se sentía como una fantasía, sino como una presencia autónoma y viva.

Desde la perspectiva espiritista, esta experiencia la interpretamos como el contacto con un guía espiritual.

El propio Jung terminó admitiendo que no estaba seguro de que los espíritus fueran únicamente símbolos psicológicos. Después de décadas estudiando experiencias espirituales alrededor del mundo, confesó que la hipótesis espiritual explicaba ciertos fenómenos mejor que las teorías puramente psicológicas.

Esta afirmación resulta profundamente importante, porque muestra cómo uno de los mayores psicólogos del siglo XX terminó acercándose a la posibilidad real de la supervivencia del alma.

El espiritismo sostiene que los espíritus continúan existiendo después de la muerte y pueden influir sobre el mundo material. Jung, aunque nunca se declaró espiritista, llegó a una conclusión muy cercana: existen fuerzas autónomas invisibles capaces de actuar sobre la mente humana.

La semejanza entre la psicología de Jung y el espiritismo es sorprendente.

Jung hablaba de “complejos” que podían poseer parcialmente la conciencia de una persona. El espiritismo habla de obsesiones espirituales producidas por espíritus ignorantes o perturbados. En ambos casos aparece la idea de que el ser humano puede sufrir influencias invisibles que afectan sus pensamientos, emociones e incluso su salud física.

El documento explica cómo Jung llegó a comparar ciertos estados psicológicos con verdaderas posesiones psíquicas. Para él, algunos complejos del inconsciente colectivo podían invadir la personalidad y producir ansiedad, depresión, alteraciones emocionales e incluso síntomas cercanos a la locura.

El espiritismo interpreta algo similar cuando habla de procesos obsesivos espirituales.

Otro punto fascinante es la semejanza entre la imaginación activa de Jung y las sesiones mediúmnicas espiritistas. Jung desarrolló técnicas donde el paciente dialogaba conscientemente con figuras interiores, símbolos y voces profundas del inconsciente. El objetivo era permitir que esas imágenes se expresaran para comprenderlas y transformarlas.

En las sesiones espiritistas ocurre algo muy parecido: el médium sirve como instrumento para que entidades espirituales se manifiesten, hablen y expresen sus conflictos.

Ambos sistemas parten de una misma idea fundamental: la sanación requiere establecer un diálogo con aquello que normalmente permanece oculto.

Tanto Jung como el espiritismo entendían que el ser humano no puede curarse únicamente desde la razón intelectual. Existe una dimensión profunda, invisible y sagrada que necesita ser escuchada.

También es extraordinario observar cómo Jung relacionó el inconsciente colectivo con “la tierra de los muertos”. Para él, el mundo psíquico profundo estaba conectado con símbolos universales, espíritus ancestrales y fuerzas que trascienden al individuo.

El espiritismo diría que Jung estaba percibiendo parcialmente el plano espiritual.

Uno de los aspectos más hermosos de esta relación entre Jung y el espiritismo es que ambos caminos consideran que la evolución espiritual del ser humano pasa por el autoconocimiento. La sanación no consiste únicamente en eliminar síntomas, sino en integrar la sombra, comprender el sufrimiento y despertar una conciencia más amplia.

El espiritismo enseña que los espíritus inferiores pueden transformarse mediante la educación moral y espiritual. Jung afirmaba algo parecido respecto a los complejos y contenidos oscuros del inconsciente: no debían ser reprimidos, sino comprendidos, iluminados e integrados.

Entendemos que el verdadero proceso terapéutico se convierte también en un proceso espiritua, que no puede separarse lo uno de lo otrol.

La obra de Jung abrió una puerta inmensa para futuras generaciones. Aunque permaneció entre la ciencia y el misterio, tuvo el valor de adentrarse en territorios que muchos intelectuales evitaban por miedo al ridículo.

Su legado demuestra que la mente humana es mucho más profunda de lo que imaginamos y que la frontera entre psicología y espiritualidad nunca estuvo realmente separada.

Tal vez Jung no llegó a definirse como espiritista porque su época todavía no estaba preparada para ello y las repercusiones que esto tendria en su vida profesional. Pero sus experiencias, sus investigaciones y sus propias dudas muestran claramente que pasó gran parte de su vida asomándose al umbral del mundo espiritual.

La botica universal,espiritismo y ciencia

Entidades Espirituales en los Trabajos de DesobsesiónComprender las manifestaciones, el sufrimiento y los diferentes per...
13/05/2026

Entidades Espirituales en los Trabajos de Desobsesión

Comprender las manifestaciones, el sufrimiento y los diferentes perfiles espirituales en la práctica mediúmnica es esencial en los centros donde se trata tan delicado asunto.

Dentro de los trabajos de desobsesión descritos en "Enquanto Vivem na Escuridão," uno de los aspectos más relevantes es el estudio de las llamadas “Entidades manifestantes”: Espíritus que se comunican durante las reuniones mediúmnicas y que presentan distintos grados de sufrimiento, desequilibrio, obsesión o endurecimiento moral.

Lejos de una visión simplista del fenómeno espiritual, el texto presenta un análisis complejo y profundo sobre la organización espiritual de las llamadas “falanges de las sombras”, mostrando que muchos Espíritus mantienen estructuras jerárquicas, estrategias de acción y dinámicas psicológicas muy similares a las existentes en el plano humano. Entendemos que , las organizaciones inferiores del plano espiritual funcionan bajo rígidas estructuras de poder. Existen líderes, planificadores, ejecutores y subordinados que actúan coordinadamente. Sus métodos se apoyan en el miedo, la intimidación y el control. Por ello, el trabajo de desobsesión exige preparación moral, vigilancia interior y equilibrio emocional por parte del grupo mediúmnico.

Expongamos algunos ejemplos , entre las principales categorías de Entidades manifestantes aparece el llamado “Dirigente de las Tinieblas”. Se trata generalmente de Espíritus acostumbrados al mando y al ejercicio del poder durante sus vidas terrenales. Son fríos, calculadores, arrogantes e inteligentes. No suelen acudir a las reuniones para pedir ayuda, sino para observar, desafiar o intimidar al grupo mediúmnico,buscando alguna brecha en cualquiera de los integrantes con el objetivo de anular la reunión entre otros . Su postura transmite autoridad y una falsa superioridad moral .

Otro perfil frecuente es el “Planificador”, un Espíritu extremadamente racional y estratega. A diferencia del dirigente, rara vez ejecuta acciones directamente. Su función consiste en diseñar planes y manipular situaciones utilizando sofismas y razonamientos complejos. Diferentes textos señalan que estos Espíritus poseen gran capacidad intelectual y suelen intentar confundir al orientador mediúmnico mediante argumentaciones sofisticadas.
También aparecen los llamados “Ejecutores”, Espíritus endurecidos que realizan acciones negativas sin sentir responsabilidad personal, justificándose en la obediencia a órdenes superiores. Actúan con frialdad, ausencia de remordimiento y fuerte agresividad vibratoria,provocando a veces fuertes desequilibrios en algún integrante del grupo , de ahí la importancia en la correcta preparación,estudio y dedicación de todos los componentes del grupo de desobsesesion.

Uno de los apartados más llamativos del texto es el dedicado a los “Religiosos fanáticos”. Muchos de estos Espíritus fueron antiguos líderes o miembros de instituciones religiosas que, tras la muerte, continúan defendiendo dogmas, ideas o estructuras de poder. Se caracterizan por el orgullo, la intolerancia y la agresividad doctrinaria, utilizando argumentos religiosos deformados para justificar comportamientos desequilibrados.

El texto concede especial importancia a los “Vengadores”, considerados uno de los perfiles más comunes dentro de los procesos obsesivos. Son Espíritus aprisionados por el odio, la frustración y el resentimiento. Muchas veces persiguen a determinadas personas durante largos períodos de tiempo, incluso a lo largo de varias existencias. Las causas suelen relacionarse con traiciones, asesinatos, humillaciones, amores frustrados o profundas injusticias. El autor explica que estos Espíritus creen ejercer justicia por mano propia, ignorando las leyes espirituales de causa y efecto.

Otra categoría descrita son los “Magos y hechiceros”, Entidades vinculadas a prácticas ritualistas y manipulación energética. Según el texto, suelen manifestarse de forma agresiva y desafiante, intentando intimidar al grupo mediúmnico. Muchos poseen amplio conocimiento de las debilidades humanas y utilizan ese conocimiento para influenciar emocionalmente a las personas.

En contraste con esos perfiles endurecidos aparecen los “Espíritus suicidas”, donde algunos , caracterizados por profundo sufrimiento psicológico y emocional. Frecuentemente reviven mentalmente el instante del suicidio y no necesitan discursos doctrinarios complejos, sino acogida, oración, energía equilibrada y asistencia espiritual.

El texto también menciona a los llamados “Espíritus desafiadores”, Entidades que llegan a las sesiones intentando provocar miedo y desequilibrio mediante amenazas directas. Frente a ellos, el orientador debe mantener serenidad, firmeza y control emocional. Según la obra, muchos de estos Espíritus terminan debilitándose progresivamente cuando encuentran verdadera estabilidad moral en el grupo mediúmnico.

Finalmente, el autor recuerda una idea fundamental: en realidad, todos los Espíritus manifestantes son Espíritus sufridores. Incluso aquellos que se presentan violentos, agresivos o endurecidos cargan profundas heridas emocionales, sufrimientos antiguos o desequilibrios mentales. Algunos todavía sienten los dolores físicos de enfermedades, accidentes o situaciones traumáticas relacionadas con el momento de su desencarnación. Por ello, el trabajo de desobsesión debe fundamentarse no solo en el conocimiento doctrinario, sino también en la compasión, la oración, el equilibrio vibratorio y la asistencia fraterna.

Por último recordar y ofrecer que en nuestro lugar de trabajo espiritual disponemos también de un espacio especialmente preparado y dedicado a esta delicada y hermosa labor de asistencia y esclarecimiento, donde procuramos servir humildemente a tantos hermanos espirituales que, en ocasiones, arrastran sufrimientos, conflictos y angustias acumuladas durante siglos. Allí, bajo el amparo de la oración, el estudio y la fraternidad, intentamos ofrecer alivio, orientación y consuelo a quienes todavía viven sumergidos en las sombras del dolor.

07/05/2026
Comparto...La Soberbia. Riqueza y PobrezaDe todos los vicios, el más temible es la soberbia, pues siembra tras de sí los...
05/05/2026

Comparto...

La Soberbia. Riqueza y Pobreza

De todos los vicios, el más temible es la soberbia, pues siembra tras de sí los gérmenes de casi todos los demás vicios. En cuanto ha penetrado en un alma como en una plaza conquistada, se adueña de ella, se acomoda a su gusto y se fortifica en ella hasta el punto de hacerse inexpugnable. Es la hidra monstruosa siempre preñada y cuyos vástagos son monstruos como ella.

¡Desgraciado el hombre que se dejó sorprender! No podrá liberarse sino a costa de terribles luchas, a consecuencia de sufrimientos dolorosos, de existencias oscuras, de todo un porvenir de envilecimiento y de humillación, pues este es el único remedio eficaz para los males que engendra la soberbia.

Este vicio constituye el azote más grande de la humanidad. De él proceden todos los desgarramientos de la vida social, las rivalidades de clases y de pueblos, las intrigas, el odio y la guerra. Inspirador de locas ambiciones, ha cubierto la tierra de sangre y de ruinas, y es también él quien causa nuestros sufrimientos de ultratumba, pues sus efectos se extienden hasta más allá de la muerte, hasta nuestros destinos lejanos. No solamente nos desvía la soberbia del amor de nuestros semejantes, sino que hace imposible todo mejoramiento, abusando de nuestro valor y cegándonos con nuestros defectos. Sólo un examen riguroso de nuestros actos y de nuestros pensamientos nos permitirá reformarnos. Pero ¿cómo la soberbia se sometería a este examen? De todos los hombres, el soberbio es el que menos puede conocerse. Infatuado de su persona, nada puede desengañarle, pues aparta con cuidado todo lo que puede esclarecerle; odia la contradicción, y sólo se complace en la sociedad de los halagadores.

Como el gusano roedor en un buen fruto, la soberbia corrompe las obras más meritorias. A veces, incluso las torna perjudiciales para quienes la realizan. El bien, realizado con ostentación, con un secreto deseo de ser aplaudido y glorificado, se vuelve contra su autor. En la vida espiritual, las intenciones, los móviles ocultos que nos inspiran reaparecen como testigos, abruman al soberbio y reducen a la nada sus méritos ilusorios. La soberbia nos oculta toda la verdad. Para estudiar con fruto el Universo y sus leyes, se necesita, ante todo, la sencillez, la sinceridad, la rectitud del corazón y de la inteligencia, virtudes desconocidas para el soberbio. La idea de que tantos Seres y tantas cosas nos dominan le es insoportable y la rechaza. Sus juicios tienen para él los límites de lo posible; se resuelve difícilmente a admitir que su saber y su comprensión sean limitados.

El hombre sencillo, humilde de corazón, rico en cualidades morales, llegará más pronto a la verdad, a pesar de la inferioridad posible de sus facultades, que el presuntuoso, va no de ciencia terrestre, sublevado contra la ley que le rebaja y destruye su prestigio.

La enseñanza de los Espíritus nos pone de manifiesto, bajo su verdadera luz, la situación de los soberbios en la vida de ultratumba. Los humildes y los débiles de este mundo se encuentran allí más elevados; los vanidosos y los poderosos, empequeñecidos y humillados. Los unos llevan consigo lo que constituye la verdadera superioridad: las virtudes, las cualidades adquiridas con el sufrimiento; en tanto que los otros han de abandonar a la hora de la muerte títulos, fortuna y vano saber. Todo lo que constituye su gloria y su felicidad se desvanece como humo. Llegan al Espacio pobres, despojados, y esa súbita desnudez, contrastando con su pasado esplendor aviva sus preocupaciones y sus grandes pesares. Con una profunda amargura, ven por encima de ellos, en la luz, a aquellos a quienes desdeñaron y despreciaron en la Tierra. Lo mismo les ocurre en las encarnaciones siguientes. La soberbia, la ávida ambición no puede atenuarse y extinguirse sino mediante vidas atormentadas, vidas de trabajo y de renunciación, en el transcurso de las cuales el alma soberbia bucea en sí misma, reconoce su debilidad y se abre a mejores sentimientos.

Un poco de sensatez y de reflexión nos preservará de estos males. ¿Cómo podremos dejarnos invadir y dominar por la soberbia, cuando nos basta contemplarnos para ver lo poco que somos? ¿Son, acaso, nuestro cuerpo y nuestros placeres físicos los que nos inspiran la vanidad? La belleza es pasajera: una sola enfermedad puede destruirla. Todos los días, el tiempo realiza su obra; algunos pasos más en la vida, y todas las ventajas quedarán mustias, marchitas; nuestro cuerpo no será más que una cosa repugnante. ¿Acaso se tratará de nuestra superioridad sobre la Naturaleza? Que el más poderoso, el mejor dotado de nosotros sea transportado a un desierto, y ello deberá bastarle; que haga frente a los elementos desencadenados; que, aislado, se exponga a las cóleras del océano. En medio de los furores del viento, de las olas o del fuego subterráneo, ¡cómo se revelará su debilidad!

En las horas de peligro, todas las distinciones sociales, los títulos y las ventajas de la fortuna se miden en su justo valor. Todos somos iguales ante el peligro, el sufrimiento y la muerte. Todos los hombres, desde el más alto al más miserable, están hechos con la misma arcilla. Revestidos de harapos o de suntuosos trajes, sus cuerpos son animados por Espíritus del mismo origen, y todos volverán a encontrarse confundidos en la vida futura. Sólo su valor moral les distinguirá. El más grande en la Tierra puede convertirse en uno de los últimos en el Espacio, y el mendigo puede vestir un traje resplandeciente. No tengamos la vanidad de los favores y de las ventajas pasajeras. Nadie sabe lo que le reserva el mañana.

Si Jesús prometió a los humildes y a los pequeños la entrada en el reino celestial, es porque la riqueza y el poder engendran con demasiada frecuencia la soberbia, en tanto que una vida laboriosa y oscura es el elemento más seguro del progreso moral. En la realización de su tarea diaria, las tentaciones, los deseos y los apetitos malsanos asedian menos al trabajador; puede entregarse a la meditación y desarrollar su conciencia; el hombre de mundo, por el contrario, es absorbido por las ocupaciones frívolas, por la especulación o por el placer.

La riqueza nos liga a la Tierra con lazos tan numerosos y tan íntimos, que rara vez consigue la muerte romperlos y librarnos de ellos. De aquí las angustias del rico en la vida futura. Sin embargo, fácil es de comprender que nada es nuestro en este globo. Los bienes a los cuales nos consagramos a toda costa no nos pertenecen más que en apariencia. Otros cien, otros mil, antes que nosotros creyeron poseerlos; otros mil, después de nosotros, se arrullarán con las mismas ilusiones, y todos los abandonan, tarde o temprano. Nuestro cuerpo mismo es un préstamo de la Naturaleza, y ella sabe muy bien recobrarlo cuando le conviene. Nuestras únicas adquisiciones duraderas son de orden intelectual y moral.

Del amor a los bienes materiales nace la envidia. El que lleva en si este vicio puede despedirse de todo reposo y de toda paz. Su vida se convierte en un perpetuo tormento. Los éxitos, la opulencia del prójimo despiertan en él ardientes codicias y una fiebre de posesión que le consumen. El envidioso no piensa más que en eclipsar a los demás, en adquirir riquezas de las cuales no sabe siquiera g***r. ¿Existe una vida más lamentable? Perseguir sin cesar una felicidad quimérica, poner toda el alma en las vanidades cuya pérdida nos desespera, ¿no es hacer un suplicio de todos los instantes?

La riqueza no es, sin embargo, un mal por sí misma. Es buena o mala, según el empleo que se hace de ella. Lo importante es que no inspire soberbia ni dureza de corazón. Es preciso que seamos dueños de nuestra fortuna y no sus esclavos; es preciso que nos mostremos superiores a ella, desinteresados y generosos. En estas condiciones, la prueba peligrosa de la riqueza se hace más fácil de soportar. No ablanda los caracteres, no despierta esa se*******ad casi inseparable del bienestar.

La prosperidad es peligrosa por las tentaciones que da, por la fascinación que ejerce sobre los Espíritus. Puede, sin embargo, ser la fuente de un gran bien cuando se dispone de ella con sensatez y mesura. Con la riqueza se puede contribuir al progreso intelectual de los hombres, al mejoramiento de las sociedades, creando instituciones benéficas o escuelas, haciendo participar a los desheredados de los descubrimientos de la ciencia y de las revelaciones de la belleza. Pero, sobre todo, la riqueza debe verterse sobre aquellos que luchan contra la necesidad, en forma de trabajo y de socorro.

Por el contrario, consagrar los recursos a la satisfacción exclusiva de la vanidad y de los sentidos es perder la existencia y crearse penosas dificultades. El rico deberá dar cuenta del depósito que se ha hecho en sus manos para bien de todos. Cuando la ley inexorable, cuando el grito de su conciencia se eleven contra él en ese mundo futuro en el que el oro no tiene ya influencia, ¿qué responderá ante la acusación de haber empleado en su único provecho lo que debía apaciguar el hambre y los sufrimientos de los demás?

Cuando el Espíritu no se considera suficientemente armado contra las seducciones de la riqueza, debe apartarse de esa prueba peligrosa y buscar con preferencia una vida sencilla, lejos de los vértigos de la fortuna y de la grandeza. Si la suerte le destina, a pesar de todo, a ocupar un puesto elevado en este mundo, que no se regocije por ello, pues su responsabilidad y sus deberes serán mucho más extensos. Colocado en las categorías inferiores de la sociedad, que no se avergüence nunca de ello. El papel de los humildes es el más meritorio; son los que soportan todo el peso de la civilización; de su trabajo es de lo que se alimenta y vive la humanidad. El pobre debe ser sagrado para todos, pues pobre fue como Jesús quiso nacer y morir; la pobreza fue lo que escogieron Epicteto, Francisco de Asís, Miguel Ángel, Vicente de Paúl y tantos otros nobles Espíritus que vivieron en este mundo. Sabían que el trabajo, las privaciones y el sufrimiento desarrollan las fuerzas viriles del alma, en tanto que la prosperidad las aminora. En el desprendimiento de las cosas humanas, unos encontraron la santificación y otros el poder que proporciona el genio.

La pobreza nos enseña a compadecernos de los males de los demás, haciéndonos conocerlos mejor, nos une a todos los que sufren; da valor a mil cosas para las cuales son indiferentes los dichosos. Los que no han conocido sus lecciones ignoran siempre uno de los aspectos más conmovedores de la vida.

No envidiemos a los ricos, cuyo esplendor aparente oculta tantas miserias morales. No olvidemos que bajo el cilicio de la pobreza se esconden las virtudes más sublimes, la abnegación y el espíritu de sacrificio. No olvidemos tampoco que con las labores y la sangre, con la inmolación continua de los humildes, viven las sociedades, se defienden y se renuevan.

León Denis – El Camino Recto

UN JOVEN MONJE Y LA BARCA VACÍA (un cuento zen sobre cómo pensar es en muchas ocasiones la causa de nuestro propio sufri...
29/04/2026

UN JOVEN MONJE Y LA BARCA VACÍA
(un cuento zen sobre cómo pensar es en muchas ocasiones la causa de nuestro propio sufrimiento)
Hace mucho tiempo, un monje zen, todavía joven, vivía en un pequeño monasterio
situado en un bosque cerca de un pequeño lago. El monasterio estaba ocupado por unos cuantos monjes que ya eran mayores, mientras que el resto eran recién llegados y aún tenían mucho que aprender. Los monjes tenían muchas obligaciones en el monasterio,
pero una de las más importantes era su rutina diaria, la cual consistía en sentarse, cerrar los ojos y meditar en silencio durante horas.
Después de cada meditación, tenían que informarle sus avances a su mentor. Al joven monje le costaba mantenerse concentrado durante su práctica de meditación por diversos motivos, lo cual le enfurecía. Después de que el joven monje le informara a su mentor su progreso, o mejor dicho, su falta de progreso, el viejo monje le hizo una pregunta sencilla que contenía una lección oculta: “¿Sabes qué es lo que realmente te enoja?”. El joven monje respondió: “Bueno, por lo general, en cuanto cierro los ojos y empiezo a meditar, alguien se mueve y no puedo concentrarme. Me perturba que alguien me moleste, aunque sepa que estoy meditando. ¿Por qué no son más considerados? Y luego, cuando vuelvo a cerrar los ojos e intento concentrarme, un gato o algún animalillo pasa y me
interrumpe de nuevo. Ya a esas alturas, hasta que el viento sople y las ramas de los árboles hagan ruido me enoja. Por si fuera poco, los pájaros no paran de piar y no consigo encontrar paz en este lugar”

Pensando .....El pensamiento habla bajo,como si fuera tu voz,te promete que dirigecada paso, cada acción.Teje sombras co...
29/04/2026

Pensando .....
El pensamiento habla bajo,
como si fuera tu voz,
te promete que dirige
cada paso, cada acción.
Teje sombras con el tiempo,
con recuerdos, con temor,
crea mundos en tu mente
que se sienten realidad.
Y después, inquieto y ciego,
busca darles solución,
sin saber que es su reflejo
lo que causa la tensión.
Gira en círculos sin pausa,
como un eco sin final,
cuanto más lo sigues dentro
más te aleja de la paz.
Pero un día lo contemplas,
sin juzgar, sin intervenir,
y en el simple acto de verlo
algo empieza a disolverse en ti.
Ya no arrastra, ya no domina,
ya no dicta tu sentir,
y en el hueco que ha dejado.... nace el silencio y el vivir

“Nunca estuviste separado”Texto de Thich Nhat Hanh, monje budista vietnamita, poeta y activista social:“Si miras con ojo...
29/04/2026

“Nunca estuviste separado”
Texto de Thich Nhat Hanh, monje budista vietnamita, poeta y activista social:
“Si miras con ojos de poeta, verás claramente que flota una nube en esta hoja de
papel. Sin nube, no habrá lluvia; sin lluvia, los árboles no crecen y sin árboles, no
podremos hacer papel. Para que exista el papel es esencial la nube, si no hay
nube tampoco hay papel. Si miramos más profundamente para realmente
comprender esta hoja de papel, veremos en ella la luz del sol. Sin la luz del sol, el
bosque no puede crecer, de hecho, nada puede crecer, ni siquiera nosotros. Así
pues, sabemos que el sol también está en esta hoja de papel. Y si seguimos
investigando, podemos ver al leñador que cortó el árbol y lo llevó al molino para
transformarlo en papel. Y podemos ver el trigo. Sabemos que el leñador no puede
vivir sin el pan cotidiano, así que el trigo que se convirtió en su pan también está
en esta hoja de papel. Y el padre y la madre del leñador también están. Cuando lo
vemos así, vemos que sin todas estas cosas, esta hoja de papel no podría existir.
Mirando aún con mayor profundidad, vemos que nosotros también estamos en la
hoja de papel, porque cuando la miramos, ésta forma parte de nuestra percepción.
De hecho, podemos decir que todo está aquí en esta hoja de papel: el tiempo, el
espacio, la tierra, la lluvia, los minerales de la tierra, el sol, la nube, el río, el calor.
El universo entero coexiste en esta hoja de papel. ‘Ser’, de hecho, es interser. No
puedes ser por tu mismo, tienes que interser con todo lo demás. Esta hoja de
papel es, porque todo lo demás es. Sin los elementos que no son papel, como la
mente, el leñador, la luz del sol...no habría papel. Siendo tan delgada como es,
esta hoja de papel contiene todo el universo”

Aquí os dejo una de las oraciones más bellas utilizadas también en mi casa en las reuniones espirituales entre otras.......
27/04/2026

Aquí os dejo una de las oraciones más bellas utilizadas también en mi casa en las reuniones espirituales entre otras.....

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