19/08/2026
El deporte también educa
Los deportes son importantes en la vida de los niños. No importa cuál elijan: fútbol, básquetbol, correr, saltar o simplemente jugar con una pelota. Todo movimiento puede tener un propósito.
Y algo fundamental: los padres somos modelos. En lugar de decir: “Sal a jugar pelota”, podemos transformar la invitación en: “Salgamos a patear la pelota juntos”. Cuando el adulto participa, el niño no solo se mueve: comparte, observa, imita, aprende y fortalece el vínculo.
⚽ Fútbol: patear una pelota favorece la coordinación ojo-pie, el equilibrio, la orientación espacial y la capacidad de correr siguiendo un objetivo.
🏀 Básquetbol: aprender a rebotar la pelota ayuda a trabajar ritmo, precisión, coordinación ojo-mano y control de la fuerza. También podemos practicar lanzar, recibir y sostener la pelota con seguridad.
🏃 Correr con un propósito: no es únicamente correr por correr. Podemos colocar una meta, un cono, un árbol o un punto de llegada. Así el niño aprende a dirigir su movimiento hacia un objetivo, utilizando patrones coordinados del cuerpo y recibiendo importante información propioceptiva.
🤝 Además, los deportes nos permiten enseñar espera, respeto de turnos, seguimiento de instrucciones, tolerancia a la frustración, cooperación y trabajo en equipo.
Una recomendación sencilla para las familias: lleven una pelota en el carro los fines de semana. Quizá durante una salida encuentren un parque, una cancha o un espacio seguro y puedan convertir unos minutos libres en una oportunidad para jugar juntos.
No necesitamos entrenamientos perfectos ni convertir todo en competencia. Necesitamos niños que se muevan, jueguen, experimenten y disfruten con adultos dispuestos a acompañarlos.
Jugar juntos también es aprender.
El movimiento es vida.
Carlos González
Movimiento con Propósito