05/09/2026
“La niña que nunca dio problemas no era la más fuerte… era la más temerosa de perder amor.”
Desde pequeñas muchas aprendimos a callar para no incomodar, a resolver solas para no ser una carga, a sonreír aunque por dentro doliera. Nos aplaudían por maduras y responsables, pero en realidad éramos niñas que escondían su miedo a no ser queridas.
Hoy esas niñas se convirtieron en mujeres que sostienen todo, que entienden a todos, que se olvidan de sí mismas. Y detrás de ese cansancio emocional está la historia de la niña buena que nunca dio problemas.
Reconocerlo es el primer paso: no era fortaleza, era miedo. Y ahora es momento de transformar esa historia.
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