27/05/2026
Qué, cómo, y cuánto desayunar
¿Por qué desayunar?
Porque proporciona la energía necesaria para las actividades del día, porque permite una adecuada regulación hormonal, porque mejora la concentración y atención cognitiva. Porque ayuda a estimular la productividad laboral y mejora las relaciones interpersonales.
Al ser el desayuno la primera comida del día permite proporcionarle al cuerpo la energía necesaria para realizar todas las actividades de la agenda. Así como, de sobrellevar con mejor humor las situaciones externas que van a suceder a lo largo de todo el día.
Porque no solo se trata de calorías o de nutrientes (proteínas, lípidos y carbohidratos), que nutren el cuerpo. Es también, el mejor autocuidado con el que se puede iniciar. Es tener un momento de amor propio y, de apapacho no sólo al cuerpo, sino también al alma.
¿Qué desayunar?
Ahora sí, si hablamos de nutrientes. Un desayuno debe incluir alimentos que contengan proteínas, lípidos esenciales y carbohidratos. ¿Cómo logramos esto? Volviendo nuestra atención hacia la cocina, hacia el mercado, hacia los alimentos. Es decir, unas enfrijoladas con nopales asados son una excelente opción para iniciar el día.
Se trata de esto: Desayunar, así de simple. De iniciar al día con comida en la panza y no saltarse esta comida. ¿Parece algo sencillo y trivial, pero cuantas veces hemos salido de casa sin nada en la barriga?, ¿Parece de lo más extraño posible, pero cuantos, de nuestros estudiantes, universitarios, profesores, trabajadores, etc. hoy salieron de casa sin un desayuno completo?
Quizá una de las mejores recomendaciones que hoy puedo dejarte es esta: No salgas de casa sin desayunar. No salgas de casa solo con un café con pan. Tomate el tiempo para preparar un desayuno que incluya unos huevos, que contenga algo de jitomate, nopales, o calabaza y que puedas acompañar con un poco de frijoles, así como una tortilla o un poco de arroz cocido un pedazo de bolillo, telera o pan de sal. No debería de ser complicado, ni difícil o mucho menos caro. Sólo tiene que estar presente en cada una de nuestras mañanas, en cada uno de nuestros días y ser parte de nuestro estilo de vida. Porqué volver hacia lo simple y lo sencillo es quizá lo que más necesitamos.
¿Cómo desayunar?
¿Y cómo le hacemos? Pues para trabajar en esto, es necesario preguntarse, ¿quiero hacerlo?, ¿quiero desayunar o prefiero continuar sin hacerlo? ¿Quiero desayunar en las mañanas o elijo saltarme el desayuno y llegar directo hasta la comida? Porque aquello que no se decide trabajar es algo que no se puede cambiar.
Tener los alimentos desde una noche anterior, levantarse más temprano, organizar mejor mi día, dormirse antes, hacer compras el fin de semana, pensar en un menú. Puede parecer un arduo camino, pero te aseguro que este viaje puede empezarse con un solo paso. ¡Vamos, inténtalo! Puedes iniciar este recorrido haciendo una lista de los posibles desayunos con los que te gustaría iniciar esta semana. O puedes intentar dejar los alimentos listos desde una noche anterior. O simplemente, puedes disponer de unos 20 minutos en la mañana para entrar a tu cocina y dejarte inspirar para cocinar aquello que pueda surgir en el momento. Se cual sea la acción que decidas hacer, intenta que alguna de esas acciones, te lleven a conseguir el hábito de no salir de casa sin desayunar.
No olvides que el desayuno es una buena oportunidad para conectar con la esencia de tu ser; al demostrarte que cuidas de tu cuerpo y también de tu mente. ¡Tú puedes!
¿Cuánto desayunar?
Eso depende de cada uno. Escucharme es lo mejor que puedo hacer.
En este punto es aprender a conocerme, saber que sí y que no. Saber que alimentos me encantan y cuales quizá aún no les doy la oportunidad de conocerlos. Poner atención a mi cuerpo y percibir si presento alguna intolerancia alimentaria o sólo no me es agradable cierto alimento, que también es válido.
No podemos decidir sobre la conducta y cultura alimentaria de los demás, sólo puedo trabajar en la mía y eso ya es un gran trabajo.