28/08/2026
Después de una cirugía digestiva laparoscópica, es normal experimentar algunas molestias durante el proceso de recuperación. Estas suelen ser leves a moderadas y van mejorando con los días. 🩺
Entre las molestias más frecuentes se encuentran:
• Dolor leve o sensación de tirantez en el abdomen, especialmente en los sitios de las incisiones.
• Distensión abdominal o sensación de “inflamación” por el gas utilizado durante la cirugía.
• Dolor en los hombros o espalda alta, que puede aparecer por el gas residual y suele mejorar progresivamente.
• Cansancio o debilidad general durante los primeros días.
• Náuseas leves o disminución del apetito.
• Molestia al moverse, toser o incorporarse, especialmente en los primeros días.
• Sensibilidad en las pequeñas heridas de los puertos laparoscópicos.
Estas molestias suelen ser esperables y tienden a disminuir gradualmente con el reposo, la movilización progresiva y el manejo del dolor indicado por el equipo médico.
Sin embargo, es importante estar atento a signos que no son normales y requieren valoración médica:
• Fiebre de 38 °C o más.
• Dolor abdominal intenso o que empeora en lugar de mejorar.
• Vómitos persistentes o incapacidad para tolerar líquidos.
• Abdomen muy distendido y duro.
• Enrojecimiento, secreción o apertura de las heridas.
• Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
• Debilidad marcada o empeoramiento del estado general.
Cada paciente puede tener una recuperación distinta según el tipo de cirugía digestiva laparoscópica realizada y sus condiciones individuales. Por eso, es fundamental seguir las indicaciones específicas del cirujano.
Si algo te preocupa durante tu recuperación, no esperes a que empeore: consulta a tu equipo médico.
Esta información es general y no reemplaza la evaluación ni las indicaciones de tu cirujano.