10/05/2026
Ser madre no es fácil.
No lo es cuando el cuerpo cambia para dar vida.
No lo es cuando se duerme poco, cuando se vive con miedo, cuando se aprende sobre la marcha, cuando el corazón se queda caminando fuera del pecho siguiendo a un hijo o una hija.
Y sin embargo…
ser madre es una de las decisiones más hermosas que podemos tomar en la vida.
Porque ser madre es crear, formar, sostener y amar profundamente a un ser humano.
Es acompañar sus primeros pasos sabiendo que un día caminará lejos de nuestras manos.
Los hijos no están hechos para quedarse.
Los hijos están hechos para volar.
Y así como los parimos una vez…
también nos parimos una segunda vez cuando aprendemos a soltarlos y entregarlos al mundo.
Ahí entendemos que amar también es dejar ir.
Que educar también es preparar alas.
Y que el verdadero amor no encadena… acompaña.
Como madres nos queda el honor, la satisfacción y el privilegio de haber participado en la creación de un ser que tendrá un propósito en este mundo.
Aunque algunas veces el corazón se entristezca.
Aunque haya silencios en casa.
Aunque se extrañen las risas, los abrazos, los juguetes tirados o las conversaciones de todos los días.
Por eso es tan importante disfrutarlos cuando son pequeños.
Escucharlos.
Abrazarlos más.
Mirarlos con atención.
Guardar recuerdos en el alma.
Porque un día crecerán.
Y quizá ya no vivan en casa… más siempre llevarán dentro nuestras raíces, nuestro amor… y algunas veces hasta nuestro olor.
Feliz Día de las Madres.
A las que están criando.
A las que están soltando.
A las que extrañan.
A las que hicieron todo con amor, incluso sin saber si lo estaban haciendo bien.
Martha Velasco • En Consciencia