25/12/2025
La Navidad es, por excelencia, la época de la presencia. Pero para quien vive un duelo, se convierte en la dictadura de la ausencia. Mientras el mundo se llena de luces y villancicos, en tu interior puede que solo haya un silencio ensordecedor o el eco de una risa que ya no volverás a escuchar.
Es normal sentir que no encajas. En el duelo, el tiempo cronológico dice que es "diciembre", pero el tiempo del corazón dice que es "invierno emocional". No te fuerces a sentir una alegría que hoy te es ajena. El duelo no es una enfermedad que hay que curar, es un proceso de amor que busca un nuevo lugar.
Estrategias para sobrevivir a las fiestas:
-Honra la silla vacía: No ignores la ausencia. Puedes encender una vela en su honor, poner un adorno especial en el árbol o compartir una anécdota favorita. Nombrar a quien ya no está es darle permiso de seguir perteneciendo.
-Permiso para el "No": Tienes derecho a cambiar las tradiciones. Si este año no quieres decorar o prefieres una cena íntima, hazlo. El autocuidado es tu prioridad.
-Acepta la ambivalencia: Es posible llorar y, al mismo tiempo, sonreír por un recuerdo. No te sientas culpable por los momentos de alivio.
-La Navidad de los "Todavía": Todavía hay amor, todavía hay recuerdos, y todavía estás tú aquí, honrando su vida con tu capacidad de seguir adelante, aunque sea un paso a la vez.
No busques la perfección, busca la paz. Si hoy solo puedes respirar y dejar pasar el día, es suficiente. La luz de quienes amamos no se apaga con su partida; se queda encendida en la memoria de los que quedamos.
Un abrazo al alma de quien hoy extraña a alguien.