05/02/2026
¿FORZAR EL ORGANISMO CON ENTRENAMIENTOS INTENSOS O DIETAS RESTRICTIVAS?
Ya después de todos los compromisos pasados adelgazar se hace cuesta arriba no sólo porque nos cueste trabajo dejar de picotear entre horas, sino porque estamos enfocando mal cómo hacemos el ejercicio y la "dieta".
La verdad es que nos está costando (mucho) quitarnos esos kilitos extra de encima. Esto puede resultar muy frustrante, especialmente si piensas que te esfuerzas y haces restricciones: El problema está en que puede que no lo estés haciendo del todo bien por las prisas y por los hábitos mal planteados.
OBSESIONARSE CON EL PESO:
Este es el error que se encuentra en la base de todo porque el peso depende de muchos factores: "El peso fluctúa por líquidos, inflamación y glucógeno. Centrarse en el peso e ignorar señales como la digestión, el descanso, la energía o el hambre real es lo que sabotea el autocuidado".
Una preocupación excesiva por el peso genera ansiedad, que también influye en la pérdida de peso.
COMER POCO:
Una de las consecuencias de esta obsesión es empezar restricciones con la comida, lo que se consigue es picar más entre horas: "Aunque reduzcamos cantidades, si no estructuramos los horarios de la ingesta de alimentos, la insulina se mantendrá elevada durante todo el día.
Un picoteo constante, aunque sea de alimentos saludables, impide que el metabolismo descanse y dificulta el uso de las reservas energéticas.
Cuidarse no significa comer continuamente poco, sino comer con sentido y conscientemente para dar espacio al cuerpo entre ingestas (no dejar pasar 4 horas sin comer).
En lugar de dejar de comer, se debe organizar el estilo de vida: "Cuando los horarios se ordenan, el metabolismo empieza a trabajar a favor, no en contra. Si respetamos los horarios y reducimos comer por inercia, permitimos que la insulina descienda entre comidas y que el metabolismo recupere su ritmo natural. Comer con estructura no significa comer menos, sino comer mejor distribuidos.
Como lo he mencionado: "Volver a platos sencillos donde se incluyan verduras bien cocinadas, PROTEÍNAS DE CALIDAD y grasas en cantidades moderadas: junto a unos horarios regulares, ayuda al cuerpo a recuperar el equilibrio tras los excesos. Antes de añadir super alimentos, conviene quitar el ruido: menos picoteo, menos mezclas y más organización.
QUÉ ALIMENTOS INCLUIR:
Es fundamental priorizar la PROTEÍNA de calidad sin excesos ya que es la clave para la saciedad y el mantenimiento muscular, pero no necesita estar en grandes cantidades en cada comida. Alternar fuentes de proteína animales y vegetales y ajustar la cantidad al momento del día ayuda a regular el metabolismo.
También es importante aumentar el consumo de fibra y alimentos que regulan: "Las verduras, leguminosas bien cocinadas, frutas enteras y cereales rico en fibra ayudan a mejorar el metabolismo y la salud intestinal". Se trata no tanto de desintoxicar, sino de regular tanto el tránsito intestinal, reducir picos glucémicos y al mismo tiempo favorecer el no sentir hambre.
Además, es esencial una correcta hidratación ya que, después de los excesos pasados, el cuerpo suele arrastrar deshidratación y retención de líquidos. Beber suficiente agua (30 ml por kg. de peso corporal), caldos, infusiones y dar descanso al alcohol ayuda a normalizar la digestión, el sueño y el apetito.
FORZAR EL CUERPO:
Además de que las restricciones excesivas y las obsesiones por recuperarse cuanto antes, llevan a hacer ejercicio de manera compulsiva, por lo que se debe tener en cuenta de que para que el ejercicio funcione hay que ser constantes y pacientes.
Tras semanas de comidas copiosas, alcohol y poco descanso, el organismo no está lento, está agotado. Forzarlo con entrenamientos intensos o dietas restrictivas solo prolonga la inflamación y el estancamiento.
El enfoque de comer muy poco, entrenar en exceso o eliminar grupos de alimentos no reequilibra el metabolismo, lo estresa. El cuerpo no necesita ser castigado, necesita un orden en el equilibrio nutricional y organización del estilo de vida. Cuando se fuerza demasiado, responde frenando la pérdida de grasa y aumentando el cansancio y el hambre. Es mejor caminar, recuperar la fuerza de forma progresiva y moverse con constancia. Esto es mucho más eficaz que empezar agotándose. El movimiento sostenido mejora el metabolismo y prepara el cuerpo para rendir mejor a largo plazo.
Hay que recordar que un metabolismo sano no se construye quemando calorías, sino regulando el sistema digestivo. Comer suficiente proteína de calidad, incluir verduras en cada comida, cuidar el descanso y hacer actividad física tiene más impacto que cualquier estrategia agresiva para perder peso. Recuerda que el balance es más efectivo que forzar al organismo.
ACOMPAÑAR EMOCIONALMENTE:
Muchas veces la ansiedad y el estrés afectan cómo se está perdiendo peso y entre otras cosas se produce inflamación y se disminuye el metabolismo. Lo mismo pasa cuando no duermes lo suficiente. Dormir mal o vivir en modo estrés mantiene elevado el cortisol, una hormona que bloquea la quema de grasa y aumenta el apetito.
Es importante tener un acompañamiento emocional en el proceso que te permita identificar lo que sientes cuando comes porque puede estar comiendo sin hambre al igual que aceptar lo que sientes sin juicios ni críticas. Es decir, TRANSFORMAR EL COMER EMOCIONAL y llevar una alimentación consciente.
La clave es cambiar el foco hacia como te sientes, cómo es tu energía, tu digestión, como es tu claridad mental. Esto reducirá la ansiedad y mejorará los resultados. Cuando el cuerpo y la mente están en armonía el peso se ajusta de manera natural.
FIN
Dedicado a Lupita. Tu compromiso y disciplina están dando los resultados que deseas!