21/06/2026
Hay algo extraño sobre los padres.
Con los años se me han olvidado muchas de las cosas que mi papá me dijo.
Consejos.
Pláticas.
Historias.
Pero hay algo que nunca se fue.
De repente me escucho diciendo una frase que juré que jamás repetiría.
Y ahí está.
Mi papá.
En mi voz.
A veces también me descubro guardándome preocupaciones para no cargarles ese peso a los demás.
Y ahí está otra vez.
Antes pensaba que mi papá era Don Chingón.
Hoy sé que era algo más difícil que eso.
Era un hombre.
Con responsabilidades que yo no entendía.
Con problemas que muchas veces se guardó para él solo.
Y aun así siguió adelante.
No recuerdo todo lo que me enseñó.
Pero sí me convertí en parte de ello.
Porque muchas de las cosas que hoy soy, las aprendí viéndolo.
Y aunque algún día ya no pueda llamarlo…
Sé que una parte de él seguirá conmigo.
Porque los padres se van.
Pero nunca se van del todo.
El Fuego no olvida
quién le enseñó a arder.
Carga la llama que heredó.