30/05/2026
Este mes me descubrí haciéndome una pregunta que quizá no era la correcta.
No era:
Voy a lograr la meta?
Era:
¿Qué significa sobre mí si no la logro?
Y esa diferencia cambió todo.
Porque una parte de mí había empezado a usar un resultado como medida de mi valor.
Como si un mes pudiera resumir una vida.
Como si una meta pudiera definir quién soy.
Como si llegar me hiciera más valiosa.
Y no llegar, menos.
Sigo creyendo en la importancia de tener objetivos.
Sigo creyendo en comprometernos con lo que queremos.
Lo que estoy intentando soltar es otra cosa:
La idea de que mi valor depende del resultado.
Y sospecho que no soy la única.
Muchas mujeres cargamos con una sensación silenciosa de que siempre tenemos que demostrar algo.
Que tenemos que poder.
Que tenemos que sostener.
Que tenemos que llegar.
Y cuando no llegamos, nos juzgamos más de lo que nos escuchamos.
💜 Si este tema te resonó, quizá también te resuene el taller:
"Mujeres que ya no pueden más... pero siguen pudiendo."
Un espacio para entender qué te está drenando, poner palabras a lo que sientes y dejar de cargar sola con todo.
Escríbeme SUFICIENTE y te comparto la información.