19/02/2026
A los 65 años estaba arruinado y pensando en el suicidio. Mi único patrimonio era una receta de pollo y un cheque de la seguridad social por 105 dólares.
Me llamo Harland Sanders, aunque el mundo me conoce como el "Coronel". Pero antes del traje blanco, mi vida fue una colección de fracasos estrepitosos.
Perdí a mi padre muy joven. Fui granjero, conductor de tranvía, bombero de ferrocarril, vendedor de seguros... y en todo fallé o fui despedido. Mi esposa me dejó porque no podía mantener un empleo.
A los 40 años, empecé a cocinar pollo en una gasolinera. Parecía que al fin me estabilizaba. Pero una nueva carretera desvió el tráfico y mi restaurante quebró.
De repente tenía 65 años, artritis y estaba solo. Me senté bajo un árbol a escribir mi testamento, convencido de que mi vida no valía nada.
Pero en lugar de escribir mi final, escribí lo que me faltaba por hacer. Sabía cocinar. Sabía que mi receta era especial.
Metí una olla a presión y bolsas de harina en mi viejo coche y recorrí el país. Dormía en el asiento trasero. Me rechazaron en 1.009 restaurantes. Mil nueve veces me dijeron "tu pollo no nos interesa, viejo".
El restaurante 1.010 dijo "Sí".
Hoy, KFC está en cada rincón del planeta. Me hice millonario cuando la mayoría de la gente solo espera morir.
No dejes que nadie te diga que "ya pasó tu tiempo". No dejes que la edad o los errores del pasado definan tu futuro. Mientras respires, tienes una oportunidad.
No se trata de cuántas veces caes, sino de que te levantes una vez más que tus caídas.