27/08/2026
Después de 20 años observando casos alrededor del Cargador de Mitocondrias®, hay algo que para mí resulta cada vez más evidente: el cáncer no puede entenderse desde una sola causa.
Cada persona llega con una historia diferente. Sin embargo, al escuchar durante años esas historias, aparecen factores que se repiten y, muchas veces, varios están presentes simultáneamente.
Sobre lo que ahora compartiré no significa que cualquiera de ellos, por separado, provoque cáncer; uno o varios de ellos forman parte de un terreno multifactorial que amplifica el riesgo.
-GENÉTICA Y EDAD
Hay personas que nacen con determinadas variantes genéticas que aumentan su predisposición. A esto hay que sumar el envejecimiento. Con los años nuestras células se han dividido millones de veces y aumenta la posibilidad de acumular mutaciones y alteraciones en los mecanismos de reparación.
-ALIMENTACIÓN Y METABOLISMO
Una alimentación desequilibrada sostenida durante años, exceso de grasa corporal, resistencia a la insulina y determinadas alteraciones metabólicas pueden generar un ambiente de inflamación y señales hormonales y metabólicas anormales.
No se trata de culpar a un alimento o bebida en específico, sino de observar el patrón acumulado durante años.
-SEDENTARISMO
¿Cuántas horas permanecemos sentados cada día?
La falta de actividad física se relaciona con obesidad, resistencia a la insulina y cambios metabólicos e inflamatorios. Por el contrario, la actividad física regular está asociada con menor riesgo de varios tipos de cáncer.
-INFLAMACIÓN CRÓNICA
Una inflamación que permanece durante meses o años significa que un tejido se encuentra fallando en su proceso de reparación y renovación.
En determinadas enfermedades y circunstancias, ese proceso persistente, favorece el daño molecular y aumenta el riesgo de transformación celular.
-TÓXICOS Y CARCINÓGENOS
Tabaco, alcohol, contaminación atmosférica, radón, asbesto, arsénico, benceno y determinadas exposiciones laborales son ejemplos con distintos grados de evidencia.
¿A qué hemos estado expuestos durante 10, 20 o 30 años?
Porque en cáncer la mayoria de las veces, importa tanto la sustancia como la dosis y el tiempo de exposición.
-RADIACIÓN
La radiación ultravioleta del Sol puede lesionar directamente el ADN. También determinadas dosis de radiación ionizante representan un riesgo conocido.
No todas las radiaciones ni todas las ondas electromagnéticas deben colocarse en el mismo grupo: sus energías y efectos biológicos son diferentes.
-INFECCIONES
Este factor normalmente no se toma tanto en cuenta. El VPH, las hepatitis B y C, Helicobacter pylori y otros agentes infecciosos están relacionados con la aparición de determinados cánceres.
Prevenir y tratar estas infecciones significa también prevenir una parte de los casos de cáncer.
-HORMONAS
Nuestro organismo está permanentemente regulado por señales hormonales.
Estrógenos, andrógenos, insulina y otros mediadores pueden influir en proliferación celular y metabolismo. En determinados tejidos, una exposición hormonal prolongada puede modificar el riesgo.
-ESTRÉS CRÓNICO Y CORTISOL
Este es un punto que me resulta particularmente interesante.
Vivir durante meses o años bajo tensión permanente puede alterar el eje del estrés y afectar sueño, metabolismo, inflamación, presión arterial, conducta alimentaria y determinados componentes de la respuesta inmunitaria.
No afirmo que el cortisol produzca cáncer pero indiscutiblemente es una pieza clave dentro de las causas posibles.
-SUEÑO
Dormir mal ocasionalmente es parte de la vida. Dormir mal durante años es otra historia.
El sueño participa en la regulación hormonal, metabólica, inmunológica y circadiana. Los trastornos crónicos del sueño y la alteración persistente de los ritmos biológicos merecen atención dentro de una visión integral de salud.
-SISTEMA INMUNITARIO
Nuestro sistema inmunitario no solamente combate virus y bacterias, también participa en la vigilancia de células anormales. Linfocitos T, células NK y otros componentes pueden reconocer determinadas células transformadas.
Por eso la inmunidad forma parte fundamental de la relación entre organismo y cáncer.
-ENERGÍA Y MICROAMBIENTE CELULAR
Este ha sido uno de los aspectos que más han despertado mi interés durante estos últimos 20 años.
Una célula no vive aislada. Depende de oxígeno, nutrientes, señales químicas, mitocondrias, vasos sanguíneos, matriz extracelular y comunicación con las células vecinas.
Cuando ese microambiente cambia, también puede cambiar el comportamiento celular. Esto no significa que una disfunción mitocondrial sea por sí sola la causa del cáncer, sino que metabolismo y función mitocondrial forman parte de la compleja biología que debemos seguir estudiando.
-AZAR BIOLÓGICO
Una persona puede alimentarse correctamente, hacer ejercicio, dormir bien, no fumar y cuidar su salud y aun así desarrollar cáncer.
Cada división celular implica copiar miles de millones de unidades de información genética. Aunque existen extraordinarios sistemas de reparación, pueden ocurrir errores espontáneos.
Después de 20 años de escuchar historias y observar casos, mi reflexión es que debemos dejar de buscar “la causa” y comenzar a comprender y analizar la suma de todos los factores:
Genética + edad + alimentación + metabolismo + sedentarismo + inflamación + carcinógenos + infecciones + hormonas + estrés + sueño + inmunidad + microambiente celular + azar biológico.
Como cada persona tendrá una combinación diferente, la pregunta más útil para ti es:
¿En cuántos de estos factores me reconozco y cuáles puedo comenzar a modificar a partir de hoy?
Porque el cáncer inicia biológicamente, mucho antes de que el tumor sea detectado.
Trabajar sobre los “factores modificables” no garantiza 100% que nunca suframos cáncer, pero sí contribuye a reducir riesgos y mejorar la salud.
Recuerda que el protocolo terapéutico “vivir 100 años” del Cargador de Mitocondrias fue diseñado…para minimizar el riesgo.
Raúl Macías
20 años de observación e investigación alrededor del Cargador de Mitocondrias®