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Te comparto esta información importante escrita por un Genio México que gracias a su invento del cargador mitocondrial a...
31/08/2026

Te comparto esta información importante escrita por un Genio México que gracias a su invento del cargador mitocondrial a ayudado a miles de personas a mejorar su salud,en ocasiones a revertir.
Tengo el gusto de conocer por diferentes medios.

Nos escribe lo siguiente.
Hace dos días tuve una conversación con unos oncólogos de Barcelona que me preguntaron cómo planteo el funcionamiento del Cargador de Mitocondrias® desde la mecanotransducción.

Y en algún momento, uno de ellos hizo una reflexión que se me quedó grabada:“quizás el futuro de la medicina integre máquinas capaces de curarnos”.

Mi respuesta fue inmediata: “Desde mi punto de vista, las máquinas no nos curarán; facilitarán que el propio cuerpo se repare”.

La diferencia parece pequeña, pero para mí cambia completamente la manera de imaginar la medicina del futuro porque el organismo ya posee mecanismos extraordinarios de reparación: cicatrización, regeneración de determinados tejidos, respuesta inmunológica, apoptosis, autofagia, renovación celular y adaptación metabólica.

El problema aparece cuando esos mecanismos pierden capacidad, coordinación o recursos para responder adecuadamente.

Por eso es que me interesa tanto la mecanotransducción. Una célula no solamente responde a sustancias químicas. También detecta fuerzas y estímulos físicos de su entorno y puede convertirlos en señales bioquímicas mediante procesos de mecanotransducción.

Ahí imagino una generación diferente de tecnología médica; máquinas que no pretendan sustituir al organismo, sino interactuar con él. Una nueva generación de maquinas que proporcionen estímulos físicos cuidadosamente caracterizados para modificar determinadas respuestas celulares y favorecer condiciones compatibles con reparación y recuperación.

Esto cambiará nuestra manera de entender la longevidad. Estoy seguro que en el futuro no será importante construir una máquina que nos haga inmortales, sino aprender a conservar durante más tiempo la capacidad natural del organismo para mantener su homeostasis y reparar el daño.

Un trasplante demuestra que determinadas células pueden continuar funcionando después de la muerte del organismo del que procedieron. Las células HeLa muestran que un linaje celular puede sobrevivir durante décadas y la investigación sobre envejecimiento demuestra que edad cronológica y deterioro biológico no son exactamente equivalentes.

Todo empieza a converger en una pregunta que llevo años haciéndome: ¿hasta dónde podría llegar la vida humana si aprendemos a conservar durante más tiempo la capacidad funcional y reparadora de nuestras células?

La medicina del futuro no tendrá que hacer todo el trabajo por nosotros; sólo bastará saber cómo darle al cuerpo las señales adecuadas para que haga mejor aquello que lleva millones de años aprendiendo a hacer: -mantenerse, adaptarse y repararse-.

Por eso sigo investigando alrededor de la mecanotransducción…y del Cargador de Mitocondrias®.

29/08/2026

SABIAS QUE DESDE HACE TIEMPO EXISTE ESTA TERAPIA DE INMUNOTERAPIA YA SE LLEVA A CABO BAJO CIERTOS ESTÁNDARES DE CALIDAD YA ES POSIBLE DESDE HACE ALGUNOS AÑOS DESEAS INFORMACIÓN CONTÁCTAME

¿DE QUÉ SIRVEN 4,700 MILLONES DE DÓLARES SI NO PUEDES COMPRAR UN SOLO SEGUNDO MÁS DE VIDA?La muerte de Leonid Radvinsky,...
29/08/2026

¿DE QUÉ SIRVEN 4,700 MILLONES DE DÓLARES SI NO PUEDES COMPRAR UN SOLO SEGUNDO MÁS DE VIDA?

La muerte de Leonid Radvinsky, propietario de OnlyFans, a los 43 años después de padecer cáncer, me lleva nuevamente a hacer una reflexión:

El dinero puede comprar hospitales, especialistas, medicamentos y prácticamente toda la tecnología médica disponible, pero no puede comprar tiempo biológico cuando el organismo ha perdido la capacidad de sostenerlo.

El cáncer no comienza el día que aparece el tumor en una tomografía.

Antes de que exista una masa detectable han ocurrido innumerables alteraciones moleculares y celulares: mutaciones, cambios epigenéticos, inflamación, evasión inmunológica, alteraciones metabólicas y modificaciones en la función mitocondrial.

¿Qué estaba ocurriendo en las células del cuerpo de Leonid, 6 u 8 años antes de que apareciera la enfermedad que finalmente le diagnosticaron?

Mi trabajo alrededor de los motores moleculares mitocondriales y de la Teoría de Reorganización Energética Celular REC parte precisamente de estudiar esa etapa funcional.

Actualmente se sabe que las mitocondrias hacen muchísimo más que solo fabricar ATP: participan en metabolismo, señalización celular, especies reactivas de oxígeno, inmunidad y apoptosis, precisamente el mecanismo mediante el cual una célula dañada puede recibir la orden de desaparecer.

Después de veinte años observando personas con enfermedades complejas, ya no me interesa preguntar ¿qué enfermedad tiene? sino ¿cuánto tiempo llevaba deteriorándose silenciosamente su funcionamiento celular antes de que aparecieran los síntomas?

Radvinsky construyó uno de los negocios digitales más rentables del planeta. Su fortuna podía darle acceso a prácticamente cualquier recurso disponible pero murió a los 43 años.

Mi reflexión es que podemos acumular dinero durante toda una vida, pero nuestra riqueza más importante sigue siendo conservar la capacidad biológica de seguir vivos.

Deberías de informarte sobre todo lo que puede hacer por ti…un Cargador de Mitocondrias. Salud e Inmunidad Cancún

Después de 20 años observando casos alrededor del Cargador de Mitocondrias®, hay algo que para mí resulta cada vez más e...
27/08/2026

Después de 20 años observando casos alrededor del Cargador de Mitocondrias®, hay algo que para mí resulta cada vez más evidente: el cáncer no puede entenderse desde una sola causa.

Cada persona llega con una historia diferente. Sin embargo, al escuchar durante años esas historias, aparecen factores que se repiten y, muchas veces, varios están presentes simultáneamente.

Sobre lo que ahora compartiré no significa que cualquiera de ellos, por separado, provoque cáncer; uno o varios de ellos forman parte de un terreno multifactorial que amplifica el riesgo.

-GENÉTICA Y EDAD

Hay personas que nacen con determinadas variantes genéticas que aumentan su predisposición. A esto hay que sumar el envejecimiento. Con los años nuestras células se han dividido millones de veces y aumenta la posibilidad de acumular mutaciones y alteraciones en los mecanismos de reparación.

-ALIMENTACIÓN Y METABOLISMO

Una alimentación desequilibrada sostenida durante años, exceso de grasa corporal, resistencia a la insulina y determinadas alteraciones metabólicas pueden generar un ambiente de inflamación y señales hormonales y metabólicas anormales.

No se trata de culpar a un alimento o bebida en específico, sino de observar el patrón acumulado durante años.

-SEDENTARISMO

¿Cuántas horas permanecemos sentados cada día?

La falta de actividad física se relaciona con obesidad, resistencia a la insulina y cambios metabólicos e inflamatorios. Por el contrario, la actividad física regular está asociada con menor riesgo de varios tipos de cáncer.

-INFLAMACIÓN CRÓNICA

Una inflamación que permanece durante meses o años significa que un tejido se encuentra fallando en su proceso de reparación y renovación.

En determinadas enfermedades y circunstancias, ese proceso persistente, favorece el daño molecular y aumenta el riesgo de transformación celular.

-TÓXICOS Y CARCINÓGENOS

Tabaco, alcohol, contaminación atmosférica, radón, asbesto, arsénico, benceno y determinadas exposiciones laborales son ejemplos con distintos grados de evidencia.

¿A qué hemos estado expuestos durante 10, 20 o 30 años?

Porque en cáncer la mayoria de las veces, importa tanto la sustancia como la dosis y el tiempo de exposición.

-RADIACIÓN

La radiación ultravioleta del Sol puede lesionar directamente el ADN. También determinadas dosis de radiación ionizante representan un riesgo conocido.

No todas las radiaciones ni todas las ondas electromagnéticas deben colocarse en el mismo grupo: sus energías y efectos biológicos son diferentes.

-INFECCIONES

Este factor normalmente no se toma tanto en cuenta. El VPH, las hepatitis B y C, Helicobacter pylori y otros agentes infecciosos están relacionados con la aparición de determinados cánceres.

Prevenir y tratar estas infecciones significa también prevenir una parte de los casos de cáncer.

-HORMONAS

Nuestro organismo está permanentemente regulado por señales hormonales.

Estrógenos, andrógenos, insulina y otros mediadores pueden influir en proliferación celular y metabolismo. En determinados tejidos, una exposición hormonal prolongada puede modificar el riesgo.

-ESTRÉS CRÓNICO Y CORTISOL

Este es un punto que me resulta particularmente interesante.

Vivir durante meses o años bajo tensión permanente puede alterar el eje del estrés y afectar sueño, metabolismo, inflamación, presión arterial, conducta alimentaria y determinados componentes de la respuesta inmunitaria.

No afirmo que el cortisol produzca cáncer pero indiscutiblemente es una pieza clave dentro de las causas posibles.

-SUEÑO

Dormir mal ocasionalmente es parte de la vida. Dormir mal durante años es otra historia.

El sueño participa en la regulación hormonal, metabólica, inmunológica y circadiana. Los trastornos crónicos del sueño y la alteración persistente de los ritmos biológicos merecen atención dentro de una visión integral de salud.

-SISTEMA INMUNITARIO

Nuestro sistema inmunitario no solamente combate virus y bacterias, también participa en la vigilancia de células anormales. Linfocitos T, células NK y otros componentes pueden reconocer determinadas células transformadas.

Por eso la inmunidad forma parte fundamental de la relación entre organismo y cáncer.

-ENERGÍA Y MICROAMBIENTE CELULAR

Este ha sido uno de los aspectos que más han despertado mi interés durante estos últimos 20 años.

Una célula no vive aislada. Depende de oxígeno, nutrientes, señales químicas, mitocondrias, vasos sanguíneos, matriz extracelular y comunicación con las células vecinas.

Cuando ese microambiente cambia, también puede cambiar el comportamiento celular. Esto no significa que una disfunción mitocondrial sea por sí sola la causa del cáncer, sino que metabolismo y función mitocondrial forman parte de la compleja biología que debemos seguir estudiando.

-AZAR BIOLÓGICO

Una persona puede alimentarse correctamente, hacer ejercicio, dormir bien, no fumar y cuidar su salud y aun así desarrollar cáncer.

Cada división celular implica copiar miles de millones de unidades de información genética. Aunque existen extraordinarios sistemas de reparación, pueden ocurrir errores espontáneos.

Después de 20 años de escuchar historias y observar casos, mi reflexión es que debemos dejar de buscar “la causa” y comenzar a comprender y analizar la suma de todos los factores:

Genética + edad + alimentación + metabolismo + sedentarismo + inflamación + carcinógenos + infecciones + hormonas + estrés + sueño + inmunidad + microambiente celular + azar biológico.

Como cada persona tendrá una combinación diferente, la pregunta más útil para ti es:

¿En cuántos de estos factores me reconozco y cuáles puedo comenzar a modificar a partir de hoy?

Porque el cáncer inicia biológicamente, mucho antes de que el tumor sea detectado.

Trabajar sobre los “factores modificables” no garantiza 100% que nunca suframos cáncer, pero sí contribuye a reducir riesgos y mejorar la salud.

Recuerda que el protocolo terapéutico “vivir 100 años” del Cargador de Mitocondrias fue diseñado…para minimizar el riesgo.

Raúl Macías
20 años de observación e investigación alrededor del Cargador de Mitocondrias®

EL CUERPO HUMANO TODAVÍA GUARDA SECRETOSDurante años hemos hablado del cuerpo humano como si ya conociéramos prácticamen...
26/08/2026

EL CUERPO HUMANO TODAVÍA GUARDA SECRETOS

Durante años hemos hablado del cuerpo humano como si ya conociéramos prácticamente todo su funcionamiento.

No es así.

Un reciente estudio publicado en Nature identificó en la médula ósea del cráneo estructuras inmunitarias especializadas capaces de participar en la vigilancia del sistema nervioso central. Algo que modifica nuestra comprensión de la relación entre cerebro, cráneo y sistema inmunitario.

Y esto debería hacernos reflexionar en que aunque la medicina ha avanzado extraordinariamente, nuestro conocimiento del cuerpo sigue siendo incompleto.

Continuamente aparecen nuevas conexiones entre órganos, células, sistema inmunitario, metabolismo y cerebro que hace apenas unos años desconocíamos.

Por eso también existen contradicciones medicamentosas, interacciones inesperadas y efectos adversos que algunas veces solo se comprenden después de que un tratamiento lleva años utilizándose.

Y no necesariamente porque un medicamento sea malo ni porque la medicina esté equivocada, sino porque intervenimos sobre un organismo cuya complejidad todavía estamos descubriendo.

Un fármaco diseñado para modificar una función determinada puede terminar afectando otras rutas biológicas. Y cuanto mayor es la cantidad de medicamentos utilizados simultáneamente, mayor puede ser la complejidad de esas interacciones.

Esto debería enseñarnos que la ciencia médica no es un libro terminado. Es un libro que seguimos escribiendo.

Cada nuevo descubrimiento debería hacernos menos arrogantes y más cuidadosos.

Hace décadas desconocíamos muchas de las funciones de la microbiota. Cambió nuestra comprensión del sistema linfático cerebral. Ahora descubrimos una participación inmunológica especializada de la médula ósea del propio cráneo.

¿Cuántas conexiones importantes del cuerpo humano nos faltan todavía por descubrir?

Por eso considero que la medicina del futuro deberá estudiar cada vez menos los órganos de manera aislada y comprender cada vez más al organismo como una enorme red biológica interconectada.

Reconocer lo que todavía ignoramos no debilita a la ciencia; la hace más emocionante.

QUE TODAVÍA NO SEPAMOS EXPLICAR TODO NO SIGNIFICA QUE NO EXISTALa anestesia general me parece un extraordinario ejemplo ...
26/08/2026

QUE TODAVÍA NO SEPAMOS EXPLICAR TODO NO SIGNIFICA QUE NO EXISTA

La anestesia general me parece un extraordinario ejemplo de cómo funciona la ciencia.

Millones de personas son anestesiadas cada año. Sabemos administrarla, medirla y controlar sus efectos. Conocemos muchas de sus dianas moleculares y sabemos bastante sobre cómo modifica la actividad cerebral.

Sin embargo, todavía no comprendemos completamente cómo esos cambios terminan produciendo la pérdida reversible de la conciencia.

Y aquí encuentro un paralelismo interesante con el trabajo que he realizado durante 20 años con el Cargador de Mitocondrias®.

He observado efectos y respuestas en usuarios que considero importantes y que me han llevado a continuar investigando. Que actualmente no exista validación científica suficiente para atribuirle determinadas propiedades terapéuticas no demuestra que esas propiedades existan, pero tampoco permite concluir, por sí solo, que todas las observaciones carezcan de valor.

La diferencia fundamental está entre observar un fenómeno y demostrar científicamente su causa.

La anestesia cuenta con décadas de investigación, farmacología, ensayos clínicos y evidencia que demuestran su eficacia y seguridad bajo condiciones determinadas. El Cargador de Mitocondrias todavía necesita recorrer ese camino si queremos transformar nuestras observaciones en afirmaciones científicamente demostradas.

Después de 20 años trabajando en este proyecto, mi posición es sencilla: primero observar, después medir, luego poner a prueba las hipótesis y finalmente dejar que la evidencia decida.

La ciencia no debería utilizarse para certificar anticipadamente lo que queremos creer, pero tampoco para declarar imposible aquello que todavía no hemos investigado suficientemente.

Precisamente porque aún desconocemos muchísimo del cuerpo humano, tenemos la obligación de seguir preguntando, midiendo y comprobando.

20 aniversario Cargador de Mitocondrias®

¿QUÉ CASOS LLEGAN HASTA NOSOTROS?Después de años escuchando historias de salud, hay algo que nos sigue impresionando: mu...
26/08/2026

¿QUÉ CASOS LLEGAN HASTA NOSOTROS?

Después de años escuchando historias de salud, hay algo que nos sigue impresionando: muchas de las personas que se acercan al Cargador de Mitocondrias® no llegan con un solo problema.

Llegan con varios.

Diabetes o alteraciones tiroideas acompañadas de problemas cardiovasculares. Enfermedades autoinmunes junto con dolor, fatiga o alteraciones neurológicas. Problemas renales, urológicos o digestivos que conviven con otros diagnósticos. Y, por supuesto, también recibimos personas enfrentando enfermedades oncológicas complejas y la mayoría en cuidados paliativos o desahucio.

En una revisión preliminar de nuestros casos con edad identificable, más de 7 de cada 10 tenían 50 años o más, con una concentración importante entre los 60 y 69 años.

Pero lo que más llama la atención no es la edad, es la acumulación.

Con el paso de los años, muchas personas dejan de hablar de una enfermedad y comienzan a hablar de varios sistemas del organismo afectados al mismo tiempo.

Eso tiene un nombre conocido en medicina como multimorbilidad.

Y precisamente ahí surge una de las preguntas que desde hace años estudiamos desde la Teoría de Reorganización Energética Celular (REC):

¿Qué ocurrió? ¿Primero apareció la enfermedad que finalmente recibió un nombre o años antes el organismo ya estaba mostrando señales de pérdida funcional?

Por eso cada vez nos interesa menos observar únicamente el diagnóstico y mucho más reconstruir la historia completa del consultante.

A todos los consultantes solicitamos su diagnóstico clínico, edad, tratamiento, síntomas y tiempo cursando el padecimiento ya que nos interesa saber qué enfermedad apareció primero, a qué edad, qué otros sistemas se fueron involucrando y cómo evolucionaron.

A partir de ahora estamos organizando todos los casos bajo este enfoque, para convertir años de observaciones en información que pueda analizarse estadísticamente. Necesitamos realizar observaciones específicas que nos generen más preguntas y por lo mismo deben estudiarse con metodología, mediciones objetivas y sobre todo seguimiento.

Después de tantos años ayudando a miles de personas, seguimos pensando lo mismo: “para comprender esa enfermedad avanzada y ayudar con el Cargador de Mitocondrias, tenemos que conocer y estudiar lo que ocurrió muchos años antes de que recibiera un nombre”.

— Raúl Macías
20.º aniversario del Cargador de Mitocondrias®

¿Y si el futuro de la medicina no fuera sustituir lo dañado, sino enseñarle al cuerpo a repararlo?Durante casi 20 años h...
20/08/2026

¿Y si el futuro de la medicina no fuera sustituir lo dañado, sino enseñarle al cuerpo a repararlo?

Durante casi 20 años he sostenido una idea alrededor de mi Teoría de Reorganización Energética Celular (REC): muchas enfermedades no comienzan cuando aparece la lesión que podemos ver en una radiografía, una resonancia o una biopsia. Para entonces, en muchos casos, el proceso llevaba tiempo desarrollándose.

Primero cambia la función. Después aparece el daño estructural.

Por eso he hablado de la REC fundamentalmente como una posibilidad para anticiparnos: identificar cambios funcionales y energéticos antes de que el deterioro se vuelva irreversible.

Pero una investigación que se está desarrollando en Japón me obliga a plantear otra pregunta: ¿y si la REC no tuviera que limitarse en el futuro a predecir o detectar el deterioro? ¿Y si algún día pudiéramos estudiar su papel como parte de procesos de reparación y regeneración?

No estoy afirmando que hoy podamos hacerlo. Estoy proponiendo una nueva línea de pensamiento.

Y ese ejemplo de los dientes explica perfectamente por qué.

Japón está intentando algo extraordinario: hacer que vuelvan a crecer dientes. La empresa japonesa Toregem BioPharma⁠ está desarrollando TRG-035, un anticuerpo monoclonal humanizado dirigido contra una proteína denominada USAG-1.

USAG-1 participa como regulador negativo del desarrollo dental. Simplificando mucho: existen mecanismos biológicos capaces de promover la formación del diente y existen otros que ponen freno a esos mecanismos.

Los investigadores japoneses decidieron que en lugar de fabricar artificialmente un diente, quitaran uno de los frenos que impiden que el organismo continúe su programa de desarrollo dental.

TRG-035 neutraliza USAG-1 y pretende favorecer la activación de gérmenes dentales latentes. La eficacia se ha observado en modelos animales. En Japón ya concluyó la Fase I clínica y Toregem comunicó en febrero de 2026 que había completado esa etapa; en mayo anunció financiamiento para avanzar hacia ensayos de Fase II. (Toregem⁠)

Esto no significa todavía que podamos acudir al dentista y pedir que nos nazca un tercer diente.

La Fase I estuvo orientada principalmente a seguridad. La gran prueba será demostrar eficacia clínica y determinar en qué pacientes, edades y condiciones puede producirse realmente regeneración dental. El objetivo inicial es la agenesia dental congénita, aunque la propia compañía contempla eventualmente investigar indicaciones relacionadas con pérdida adquirida de dientes. (Toregem⁠)

Pero independientemente de cuál sea el resultado final, el concepto me parece extraordinariamente importante ya que el cuerpo quizá conserve instrucciones que creemos perdidas

Aquí es donde este trabajo comienza a interesarme mucho más allá de la odontología.

Durante décadas hemos construido una parte importante de la medicina alrededor de una lógica:

- si una articulación falla, ponemos una prótesis.
- ⁠Si falta un diente, colocamos un implante.
- ⁠Si un corazón falla definitivamente, consideramos un trasplante.
- ⁠Si determinadas células dejan de producir una sustancia, administramos esa sustancia desde afuera.

Todo ello ha salvado incontables vidas.

Pero la medicina regenerativa empieza a plantear otra pregunta:
¿qué programas biológicos permanecen todavía dentro del organismo y simplemente están inhibidos, silenciados o incompletamente activados?

Ésta es una diferencia enorme. Porque una cosa es sustituir una estructura y otra completamente diferente es conseguir que el organismo vuelva a construirla.

Y aquí encuentro una nueva dimensión para la REC

Cuando desarrollé la idea de la teoría de Reorganización Energética Celular, mi atención estuvo puesta principalmente en la energía necesaria para mantener la organización biológica.

La célula no solamente necesita ATP para “estar viva”. Necesita energía para transportar moléculas, mantener gradientes iónicos, reparar ADN, sintetizar proteínas, reorganizar el citoesqueleto, mover vesículas, eliminar estructuras dañadas, dividirse, diferenciarse y comunicarse con otras células.

Es decir: reparar cuesta energía y regenerar todavía más.

Esto introduce un elemento que considero fundamental para la evolución futura de la REC.

Hasta ahora puedo plantearla conceptualmente así: deterioro energético → pérdida funcional → desorganización celular → daño estructural → enfermedad observable.

Pero podemos investigar también el camino inverso: recuperación de condiciones celulares → reorganización funcional → reparación → posible regeneración.

Aquí debo establecer una frontera científica muy clara.

El hecho de que TRG-035 pueda activar una vía concreta de desarrollo dental no demuestra que la REC regenere dientes, órganos o tejidos, ni demuestra que aumentar ATP sea suficiente para producir regeneración. Sería incorrecto afirmarlo.

Lo interesante es que una señal de regeneración necesita una célula capaz de ejecutarla.

Supongamos que conseguimos enviar la señal molecular correcta para regenerar determinado tejido.

¿Quién ejecuta esa orden? La célula.

¿Y con qué construye Con metabolismo.

Para proliferar y diferenciarse hacen falta nucleótidos, aminoácidos, lípidos, control redox, síntesis proteica y una enorme coordinación metabólica. También intervienen señales bioquímicas, mecánicas y eléctricas.

Por eso empiezo a considerar que quizá el futuro de la REC no deba plantearse exclusivamente alrededor de cuánta energía tiene una célula, sino alrededor de algo más complejo ¿dispone la célula de la energía, coordinación y precisión necesarias para ejecutar correctamente un programa biológico de reparación?

Esto conecta directamente con una formulación que he venido utilizando:

ϕ = α · c · p

donde considero la coherencia funcional como una relación entre energía disponible, coordinación y precisión, porque disponer de energía sin instrucciones adecuadas tampoco sirve.

Una célula tumoral, por ejemplo, puede disponer de abundantes recursos metabólicos y utilizarlos para proliferar de manera desorganizada. Por eso jamás debemos confundir “más energía” con “más salud”.

La clave sería energía organizada al servicio de un programa biológico correcto.

Repensarlo todo: del diagnóstico a la medicina reparativa. Éste es el cambio conceptual que me interesa explorar durante los próximos años.

Imagino tres niveles.

1. REC predictiva: detectar cuándo comienza a perderse la organización funcional antes de que aparezca daño estructural importante.

2. REC restaurativa: estudiar si determinadas intervenciones pueden ayudar a recuperar condiciones fisiológicas en células todavía viables pero funcionalmente deterioradas.

3. REC regenerativa: investigar, algún día, si la recuperación metabólica y bioenergética puede convertirse en un componente facilitador de terapias regenerativas dirigidas por señales moleculares específicas.

No como sustituto de esas señales sino como parte del entorno que permita ejecutarlas.

Porque probablemente la medicina regenerativa del futuro no dependa de una sola tecnología. Podría necesitar señalización molecular + células competentes + metabolismo + bioenergética + matriz extracelular + mecanotransducción + vascularización + control inmunológico.

Y entonces la pregunta dejará de ser solamente: ¿cómo hacemos crecer nuevamente un tejido?para convertirse en ¿qué condiciones necesita una célula para recordar y ejecutar correctamente el programa con el que alguna vez construyó ese tejido?

No me cabe duda que hemos subestimado la capacidad de reparación del organismo.

El trabajo japonés sobre regeneración dental me parece importante precisamente por eso. No porque ya tengamos una solución definitiva para recuperar dientes perdidos —todavía no la tenemos—, sino porque representa una manera diferente de pensar.

En lugar de preguntar ¿con qué sustituimos lo que se perdió? preguntar ¿qué está impidiendo que el propio organismo vuelva a producirlo?

Para mí, ésa puede ser una de las grandes preguntas de la medicina de las próximas décadas además de que abre una nueva etapa intelectual para mi propia teoría.

Después de 20 años trabajando alrededor del Cargador de Mitocondrias® y la Teoría REC, cada vez me interesa menos pensar exclusivamente en la enfermedad instalada y mucho más preguntarme qué ocurre antes y qué posibilidades biológicas permanecen después.

Quizá la REC comenzó para mí como una forma de entender y anticipar el deterioro celular. Ahora quiero plantear una hipótesis mucho más ambiciosa para investigar: que un estado bioenergético y funcional adecuado pudiera ser no solamente una condición para conservar la vida celular, sino también uno de los requisitos que permiten que los mecanismos naturales de reparación respondan correctamente cuando reciben las señales apropiadas.

Eso no está demostrado pero precisamente por eso vale la pena investigarlo.

Porque quizá una parte de la medicina del futuro no consista en fabricar mejores sustitutos para nuestro cuerpo. Quizá consista en descubrir qué interruptores biológicos debemos activar, cuáles debemos retirar y qué condiciones celulares debemos restaurar para que el propio organismo vuelva a hacer aquello que creíamos que había olvidado hacer.

No solamente predecir el deterioro.
No solamente detenerlo.
Algún día, quizá, aprender a crear las condiciones para repararlo.

— Raúl Macías
Teoría de Reorganización Energética Celular (REC)

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